Diálogo es una palabra tan utilizada por el Gobierno y los prefectos, pero, cuando llegan a la mesa de negociaciones, condicionan todo: el Gobierno dice ´analizaremos los temas regionales, pero el proyecto de Constitución no se toca´; por su parte, los prefectos responden: ´revisamos los estatutos autonómicos si revierten los recursos del IDH´.
Recordemos el año pasado, cuando en el Palacio de Gobierno se reunieron prefectos y autoridades del Poder Ejecutivo, a la cabeza del Presidente y el Vicepresidente, montaron un show con transmisiones en vivo por el canal estatal, donde escuchamos calurosos discursos de ambos lados, explicaciones magistrales sobre la Constitución y las autonomías; pero, ¿hubo algún resultado positivo? Absolutamente nada. Hoy, extrañamente, existen algunos prefectos que siguen asistiendo a las reuniones que convoca el Gobierno. ¿Para salir en la foto?
Piden mediadores, pero descalifican a todos. Un día, invitan al cardenal Terrazas y al otro día lo insultan acusándolo de formar parte de un ´sindicato´ opositor.
Y es que estos señores no se pusieron a pensar en que la transformación de un Estado, a otros países, les ha costado años, inclusive décadas de lucha, negociación, acuerdos y pactos. Deberían estudiar el proceso de cambio que ha tenido España, por ejemplo. O será que el ´diálogo´ es una cortina de humo para distraernos de los problemas cotidianos de los ciudadanos de a pie: la falta de empleo, la subida de los precios en los mercados, la crisis del aparato productivo por los decretos que prohíben exportar, poca inversión pública, trabas a la inversión privada, escasez de gas licuado, la gente sigue haciendo colas en la Embajada de España para salir del país en busca de mejores oportunidades.
¿Al Ejecutivo le preocupará la violencia generalizada en el país que, además, es el pan de cada día? ¿Le interesará que en Bolivia nadie respeta el estado de derecho y la legalidad? Paradójicamente, hoy todos hablan de que esto y lo otro es inconstitucional. Gracias al Presidente estamos sin Tribunal Constitucional... había sido nomás necesaria esta institución.
El Primer Mandatario, para mostrar una voluntad real de diálogo, debe convocar a todos los sectores representativos del país. No sólo a los prefectos, también a los comités cívicos, empresarios privados y partidos políticos —aunque esta idea no le agrade a Evo Morales—, sin olvidarnos de alcaldes, Iglesia, gremiales, etc.
Ese diálogo sólo será creíble si se desarrolla en el marco de un amplio debate, sin condicionamientos ni plazos de ninguna de las partes, en el que estén dispuestos a compatibilizar sus propuestas y visiones de país, en la búsqueda de la construcción de un ´gran pacto social´ con autonomías departamentales en base al pedido legítimo de las regiones, así como las reivindicaciones de los sectores sociales siempre olvidados, para salvar a Bolivia del desastre al que nos están llevando los errores del Gobierno.
*José Luis Orihuela A. es abogado.
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