El comercio se aprovecha de la festividad folklórica VENDEDORES • Helados, comida, cerveza, refrescos, ganchos, peluquerías y todo tipo de negocio rondará la entrada del Gran Poder.
Vendedores de helados, comida, refrescos, gorras, pitos, ganchos, matracas, dulces, cerveza y otros, será lo que se espera hoy, además de los bailarines, en el recorrido de la entrada del Gran Poder.
Según la Alcaldía, alrededor de 350.000 personas disfrutarán del ingreso de las 59 fraternidades. La fiesta mueve alrededor de 26 millones de dólares.
Desde las 6.00, peluquerías y salones de belleza se instalarán en la calle Baptista, zona Cementerio, donde comienza la entrada. Son una especie de carpas con espejos donde ofrecen peinados y maquillajes de fantasía por precios módicos.
Otros puestos ofrecen tatuajes, ganchos, aretes dorados, medias nylon, esponjas, pañoletas, tullmas y todo lo que un bailarín pueda requerir de emergencia.
En un recorrido realizado el jueves por el lugar, este medio pudo conversar con los vecinos del sector. Tomasina Flores, dueña de una tienda de vestidos, dijo que “no sería conveniente abrir el sábado porque, debido a la entrada, todo es lleno y no hay paso y tampoco me gusta pelear con los borrachos, que vienen y se sientan en mi puerta”.
Giorgina Guaygua tiene una tienda de polleras en la Baptista, ella señaló que abrirán su tienda, “pero sólo por la mañana, porque por la tarde yo también participaré de la entrada”. Advirtió que los robos se elevaron en los últimos años y que “la seguridad que tenemos de la Policía o seguridad privada no es suficiente”.
El oficial mayor de Culturas, Wálter Gómez, indicó que la cantidad de dinero que se maneja antes y durante la fiesta crea fuentes de trabajo y un movimiento económico importante.
Otro ingreso para los vecinos y los comerciantes es el costo de las graderías, que puede variar entre 10 y 80 bolivianos. El Gran Poder empieza seis meses antes de la entrada, con las recepciones, los ensayos, la Promesa, la Diana, las fiestas, las novenas, etc.