La evolución del hombre en la tierra tomó millones de años, en algunos lugares aún continúa y en otros se verifica el proceso inverso de hombre a primate; ejemplos conocidos son ciertos locutores de FM y algunos políticos bolivianos, tanto del oficialismo como de la oposición. Se les conoce como los neardentales de la política, que entienden la vida a los empujones y palos; en ciertas latitudes se hacen llamar homo revolucionaris al fósforo.
El antepasado más antiguo encontrado del ser humano se denomina proconsul (hace unos 18 millones de años), de cerebro pequeño que se cree vivía en los árboles. El siguiente en la cadena evolutiva fue el ramapithecus (hace 14 millones de años). A partir de ese momento se abre una brecha de casi 10 millones de años hasta que aparece el afarensis, un bípedo parecido a un chimpancé, que tuvo dos disidencias: el austrapithecus boisei, que vivió al Este de África, y el austrapithecus africanus que anduvo por el sur del mismo continente.
El siguiente paso fue el homo habilis (hace 2,4 a 1,4 millones de años), quien tenía ciertas habilidades manuales. Nuestro antepenúltimo ancestro fue el homo erectus (hace unos 1,6 millones a 200.000 años) que tenía una capacidad craneal de 900 cc, es decir, ya le carburaba el mate lo que le permitió dominar el fuego. El penúltimo paso fue el homo sapiens (hace 100.000 años). Todo este esfuerzo evolutivo acabaría desembocando, hace unos 30.000 años, en el homo sapiens sapiens, que desarrolló la habilidad más espectacular: el habla. Por último está el Hombre Moderno, nosotros, con una capacidad craneana de 1450 cc, pero todavía muy poco utilizada, especialmente para hacer el bien.
La teoría económica asocia al homo sapiens con el homo economicus, quien tiene la capacidad de maximizar su bienestar. Dadas las restricciones materiales que lo rodean, este espécimen fue fundamental para la organización de la vida en común y la economía en sociedades avanzadas. El homo economicus es racional, tiene una perspectiva de largo plazo y sabe que más es mejor que menos. El homo politicus es otra versión del homo sapiens. Este prototipo sabe que, para vivir en colectividades, debe ser capaz de ceder parte de su libertad y derechos al grupo; es también conocido como el homo pactum. Este es un grupo que superó el homo hominis lupus o el hombre es el lobo del hombre.
La pregunta central es: En este marco de evolución antropológica, psicosocial y política, ¿qué suerte corrió el homo boliviensis? En este artículo buscaremos encontrar nuestro eje perdido, tomando como referencia algunos especímenes que aún circulan en el país. El homo economicus, en su versión nacional, debería haber evolucionado hacia el homo empresarius, pero por algún problema que aún no fue descubierto por la antropología económica, este espécimen derivó en Bolivia en dos ramificaciones: el homo comercialis y el homo contrabandis, conocidos como el homo neoliberalis. El homo empresarius se caracteriza por su espíritu emprendedor y su gran capacidad para tomar riesgos. En las palabras del conocido economista inglés Schumpeter, este es un ser intuitivo, voluntarista, sabe conducir los medios de producción a nuevos caminos. Tiene gran capacidad craneana, es capaz de crear y ser aventurero, pero sobre todo tiene una visión de largo plazo. Al contrario, el homo comercialis es cortoplacista, vende de todo y en cualquier lugar, le interesa el lucro inmediato, no genera valor agregado. Su versión más dañina es el homo contrabandis, vive de los desajustes cambiarios entre países y a su paso deja un rastro de corrupción y engaños. Versiones más avanzadas del homo economicus, que aún en el país no han aparecido en una cantidad que haga la diferencia, son los homos informaticus y los transformaticus; ambos tienen una gran capacidad de innovación empresarial y tecnológica.
En el campo de los asuntos públicos, el homo politicus tampoco se desarrolló plenamente. Es en este grupo donde tal vez en Bolivia ha habido una mayor diversidad de homos. Estas especies generalmente se reproducen al interior del Estado y viven en grupos llamados partidos políticos y movimientos sociales. Entre los principales prototipos podemos mencionar el homo corruptus, sofisticado bípedo que vive de lo que otros cazan, circula de terno y corbata y es difícil distinguirlo, porque se parece mucho al hombre. El homo mafiusus es una versión más avanzada del anterior, trabaja en grupo y es muy peligroso cuando es descubierto. El homo pendejus: éste es un recolector nato, tiene poca capacidad craneana y vive de huevaditas; es bueno para los trámites y el ejercicio de jalar sacos, se conforma con las migajas. Todos los anteriores ejemplares también se clasifican como homo ladrus.
Otros grupos de disidentes del homo politicus son los homo huelgis o homo bloquelis, que buscan sus objetivos por todos los medios y anteponen sus intereses individuales a los colectivos.
Una especie rara tanto en el mundo económico como político es el homo ético, que conjuga las virtudes del homo faber, el homo sapiens y el homo creativo. Es aquel capaz de colocar límites “al hacer sin saber, al saber sin crear, al crear sin aplicar y al aplicar sin respetar”. Más difícil de encontrar aún es el homo ludens, soñador y visionario, esencial para el avance de la humanidad. Tiene desarrollado el sentido de solidaridad y compasión, es capaz de sacrificar su individualidad por la colectividad. Es una versión avanzada de homo pactum, es un espécimen muy raro por estas tierras de conflicto y, en general, es atacado por los neardentales, que reinan en el eterno desencuentro.
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