El comercio se adueñó de las calles durante la fiesta ACTIVIDAD • Peluqueros, joyeros, vendedores de comida y hasta improvisados oftalmólogos se hicieron de las calles para vender lo suyo.
Desde ganchos de ropa hasta colirios para problemas visuales, los comerciantes de La Paz aprovecharon la fiesta y ocuparon las calles alrededor de la ruta de la entrada del Gran Poder para ofrecer sus productos.
Desde las 6.30, vendedores armaron puestos de expendio improvisados a lo largo de la avenida Baptista, entre la entrada del Cementerio General y el punto de concentración de los bailarines de las fraternidades.
Las y los peluqueros pescaron a río revuelto. Los servicios de peinado, arreglo de uñas y maquillaje fueron solicitados por propios y extraños.
“Siempre queda algún detalle que arreglar, algún mechón que se escapó, uñas que faltan pintar. Son cosas que se tienen que corregir a último momento. Eso es lo que hacemos”, explica Zulma, una de las peluqueras que se asentó en el punto de encuentro.
Los precios de este tipo de servicio variaban entre cinco y 50 bolivianos, dependiendo del tipo y urgencia del problema.
No fueron las únicas ofertas para mejorar la apariencia de los fraternos. A lo largo de la avenida Baptista también ofrecían sus productos los joyeros, que ostentaban en sus vitrinas costosos aretes, prendedores y anillos bañados en oro, en plata o bisutería para lucir en la entrada.
Del mismo modo, estudios eventuales de tatuaje mostraron sus obras esperando a quien quiera decorar su cuerpo.
No faltaron los yatiris, que leían la suerte a sus clientes en plomo fundido o con ayuda de la coca. Cerca de ellos una vendedora gremial, que de lunes a viernes trabaja en El Alto, liquidó gafas oscuras a 10 bolivianos, mientras que las últimas novedades en música y películas fueron comercializadas a cinco bolivianos.
Como ellos, muchos otros paceños demostraron su ingenio para ganar dinero a lo largo del recorrido de la entrada, ya sea alquilando asientos instalados días antes en la acera, vendiendo comida o incluso programas del evento, que en algunos casos eran fotocopias de los periódicos de la fecha y en otros pequeños libros y afiches.