Los esfuerzos de rescate en la población china de Beichuan —la localidad más afectada por el terremoto que sacudió la provincia china de Sichuan—, se reanudan lentamente, luego de haber sido suspendidos por temores de una inundación.
Los trabajadores humanitarios retornan gradualmente, horas después de haber recibido una advertencia de que un río obstruido estaba a punto de desbordarse. La advertencia causó una estampida cuando los sobrevivientes y los rescatistas corrieron afanosamente hacia lugares más altos.
El corresponsal de la BBC regresó al centro de la ciudad, tras anunciarse que, si bien el río se había desbordado, no constituía una amenaza para la ciudad.
Sin embargo, la mayoría de la gente optó por quedarse en las colinas que rodean la localidad.
Según cifras oficiales, el sismo provocó 28.881 muertes y miles de desaparecidos, pero se teme que la cifra de fallecidos llegue a 50.000 y se calcula que hay cerca de 159.000 heridos. Además, el vicegobernador de Sichuan, Li Chengyun, informó que 4,8 millones de personas están ahora en “refugios temporarios”.
A su vez, aclaró que se tuvo conciencia de la magnitud del problema cuando se restauraron las comunicaciones este viernes.
La presencia del presidente chino en la región parece reflejar el nivel de preocupación del gobierno acerca de la magnitud del desastre. “El desafío todavía es severo, la tarea es todavía ardua y el tiempo apremia”, dijo el presidente Hu Jintao en Mianyang, una de las ciudades más golpeadas por el terremoto de magnitud 7,9 en la escala de Richter.
En la localidad de Mianzhu, siete escuelas —incluyendo dos guarderías infantiles— colapsaron durante el terremoto, enterrando a más de 1.700 alumnos. Y en Hanwang, 700 estudiantes quedaron sepultados. BBC Mundo