La fotografía Sofía y Alia conquistó el Premio Ortega y Gasset 2008 de Periodismo Gráfico. Habla de víctimas, pero con dignidad.
Jairo Marcos • Fotos: Gervasio Sánchez y Diego Sánchez
Sofía Elface caminaba con su hermana para recoger leña en una aldea de Mozambique. Era 1993 y contaba 11 años. Pisó una mina antipersonal. Destrozadas, le amputaron las dos piernas. Su hermana corrió peor suerte: Perdió la vida. Década y media después, Sofía tiene 26 años y es madre de dos hijas. Sofía y Alia (ambas echadas en la siguiente página), la fotografía ganadora del Premio Ortega y Gasset 2008 de Periodismo Gráfico, cuenta la primera parte de la historia, pero también la segunda. Expresa desgracia, pero también superación. Revela fatalidad, pero también lucha personal. Habla de fragilidad, pero también de fortaleza. Muestra a las víctimas, pero lo hace con dignidad.
Desde 1995, el fotoperiodista español Gervasio Sánchez lleva tras el visor el proyecto Vidas Minadas. El día que el hombre sea libre, escribió León Felipe, la política será una canción. Independiente desde sus inicios profesionales, este cordobés ha hecho del periodismo una oda a la dignidad de las víctimas.
Vidas Minadas es un proyecto con solera, ¿lo da por finalizado? A través de estas historias se muestra mucho más del dolor que producen las guerras que todos los números y estadísticas que uno pueda utilizar. Sé que estos muchachos van a seguir y van a tener hijos, que van a seguir trabajando. Sería por mi parte un poco estúpido abandonar las historias.
¿Cómo logra identificarse con las víctimas y otorgarles esa dignidad que les ha sido usurpada? Es fácil si te implicas en la historia y sientes su sufrimiento como parte del dolor universal. Intentas explicarles las razones por las que estás ahí y les involucras en tu proyecto. Las historias acaban teniendo proyección y vida propia cuando uno se implica en ellas. Creo, además, que la obligación de un periodista no es solamente realizar su trabajo sino reivindicar los derechos de las víctimas. Uno tiene que sentirse dolido para ser capaz luego de transmitir ese dolor. Sé que si hiciera periodismo local con la misma obsesión y pasión como hago periodismo internacional, hubiera tenido serios problemas. Porque es en el periodismo cercano donde se hacen las grandes censuras.
¿Por qué si es ´fácil´ darles esa dignidad, no se convierte en la práctica periodística habitual? Eso que parece fácil y que para mí creo que lo es, eso que creo que cualquier persona podría hacer, la mayoría de los medios de comunicación es verdad que no apuestan por ello. Quieren historias baratas, rápidas y de consumo ligero; especialmente, si van los domingos, porque las grandes empresas que ponen el dinero de la publicidad no quieren historias trágicas al lado de sus productos.
¿Ha sufrido las consecuencias de ejercer un periodismo crítico? No hago periodismo crítico ni periodismo comprometido ni periodismo de investigación… no hago periodismo con adjetivo, hago periodismo. Si se colocan adjetivos quizá sea porque está desprestigiado. Lógicamente, después de haber visto sufrir a la gente como la he visto sufrir yo, no voy a callarme lo que pienso.
¿Qué solución queda ante este ´periodismo desprestigiado´ del que habla?, ¿cómo informarse? El error que puede cometer cualquier persona es creer que lo que dice el periódico tal es la verdad, en contraposición con lo que dicen los demás periódicos. Ni un solo periódico existe que mantenga un criterio periodístico en todas sus páginas. Cada uno tiene sus pulsiones internas, sus historias. Hay que leer el mayor número posible de diarios y saber qué periodistas son los que hacen buenos trabajos. Yo me fío más del buen periodista en el mal diario que del mal periodista en el buen diario.
Son muchos años denunciando situaciones, ¿siente que su trabajo ha servido para algo? Yo soy un fotógrafo, un periodista que hace su trabajo; si luego tiene más o menos impacto, es parte de la suerte del momento. Al final, tienes que decidir por dedicarte a una serie de personas y, a veces, tu presencia puede favorecerles. Por ejemplo, uno de los protagonistas de Vidas Minadas fue operado ocho veces en Barcelona con cirugía estética y su cara, destruida por una mina, ha mejorado bastante. Posiblemente, eso no hubiera ocurrido si no hubiera sido un protagonista de Vidas Minadas. Posiblemente también, hay otros chicos que tienen también la cara destrozada como él y no se han podido beneficiar de esto. La vida continúa y ahí están todos los problemas; los mutilados son mutilados para toda la vida.
Con un extenso trabajo donde elegir, decidió presentar Sofía y Alia para el premio Ortega y Gasset. ¿Por qué? ¿Qué es una buena foto?, ¿dónde encontrarla? Creía que esa imagen tenía posibilidades porque resume todo el proyecto y funciona por sí misma. Pero no estoy nada obsesionado con hacer buenas fotos, sino con hacer buenas historias, buenos proyectos. Una buena foto se puede conseguir por un golpe de suerte, pero un buen proyecto sólo se puede hacer bien si te implicas a fondo y cuando dedicas muchísimo tiempo. Hay fotógrafos que han conseguido una gran foto y son recordados sólo por esa foto y se acabó. Creo que es más interesante hacer un trabajo en el que acabas creando una forma de trabajar, una forma de mirar, y puedes reconocerte como fotógrafo.
¿En qué proyectos trabaja ahora? En un proyecto sobre los desaparecidos en el mundo, sobre los refugiados políticos. Lo empecé hace muchos años y tengo la presentación en el 2010. Estoy trabajando mucho en Chile, en Argentina; y también voy a incluir Guatemala, Colombia, Perú, Irak, Afganistán, Bosnia, Camboya… El proyecto está muy avanzado, pero me apetece incluir otros países.
¿Ha pensado en incluir Bolivia? Posiblemente viaje a Bolivia. Hace veinte años que no voy, pero lo quiero incluir. Aunque el número de desaparecidos es menor que en otros países de la zona, está presente parte de la historia trágica, especialmente, durante la época de Hugo Banzer. Si luego veo que no me siento contento con el trabajo, lo puedo dejar a un lado.
Defiende y practica una forma independiente de trabajar. ¿Se verá algún día a Gervasio Sánchez en la nómina de algún medio?, ¿qué tiene que ocurrir para que acepte firmar un contrato? No creo que eso suceda, porque el contrato ideal no existe. En mi caso, la parte más fácil sería la económica. Pero pondría muchos obstáculos para evitar que luego me puedan dar gato por liebre: Pediría que me dejaran trabajar con la misma libertad de trabajo, que el medio se interesara por los temas que yo quiero hacer, me negaría rotundamente a hacer trabajos de encargo… Y no va a ocurrir, porque siempre te intentan limitar.
Perfil
Gervasio Sánchez nació en Córdoba (España) y es periodista desde 1984. Freelance publica trabajos en el Heraldo de Aragón y La Vanguardia, además de colaborar con la Cadena Ser y la BBC. Ha recibido, entre otros, los galardones Cirilo Rodríguez, Club Internacional de Prensa, Andalucía de Cultura, Derechos Humanos de Periodismo, Liber Press y Javier Bueno. Es, asimismo, enviado especial por la paz de la Unesco desde 1998.
Vidas Minadas es un proyecto personal de Gervasio que cuenta con el apoyo de tres organizaciones: Intermón Oxfam, Manos Unidas y Médicos sin Fronteras. Hasta el momento, el proyecto tiene tres fases bien delimitadas: Vidas minadas (1997), Cinco años después (2002) y Diez años después (2007). El espíritu del proyecto está resumido en la página web www.vidasminadas.com.
Enmarcada en este trabajo, la fotografía Sofía y Alia, que fue publicada en el diario Heraldo de Aragón y en el Magazine de La Vanguardia (ambos medios españoles), ha recibido el Premio Ortega y Gasset de Periodismo 2008, en la categoría de Periodismo Gráfico, entregado por el diario El País de Madrid.