El 2007, la empresa cazatesoros descubrió un tesoro en aguas internacionales. 2008, España identificó esas riquezas como parte de uno de sus pecios.
Texto: Con datos de AFP Fotos: AFP
El 18 de mayo de 2007 la empresa cazatesoros estadounidense Odyssey anunció el descubrimiento ´en aguas internacionales del Atlántico´ del mayor tesoro submarino jamás encontrado: 500.000 monedas de plata y centenares de objetos de oro. Ahora, España está decidida a recuperar esas riquezas tras haber recabado ´pruebas´ de que el oro y la plata provienen de un buque de guerra español, hundido a principios del siglo XIX al sur de Portugal. Con tintes legales, más que épicos, la guerra por el tesoro continúa.
´Tengo la convicción moral y legal de que vamos a ganar la batalla´ que enfrenta desde hace varios meses al Estado español con esa compañía privada de buscadores de tesoros submarinos, afirmó José Jiménez, director general del ministerio español de Cultura.
´Hay múltiples pruebas´ que indican que el botín proviene de la fragata ´Nuestra Señora de las Mercedes´, navío de guerra español hundido en 1804, cerca del estrecho de Gibraltar, afirmó el abogado estadounidense que defiende a España en este asunto.
España acaba de presentar un documento en ese sentido ante el tribunal de Tampa en Florida, en el marco de un proceso iniciado contra Odyssey (cuya sede está en Tampa) para recuperar el tesoro, precisó James Goold.
El abogado que se dirigió a los medios acompañado por varios responsables del ministerio de Cultura y un representante de la Marina española, informó que estas pruebas se basan en las monedas y objetos sacados a la superficie por Odyssey.
Nacen las sospechas
Cuando Odyssey hizo el anuncio el 2007, todo el mundo se alborotó ante un tesoro que parecía sacado de una novela de Emilio Salgari. Pero la trama giró más hacia las historias de Arthur Conan Doyle, cuando la empresa cazatesoros levantó dudas en España al repatriar rápida y discretamente a Estados Unidos el botín de 17 toneladas desde la colonia británica de Gibraltar, en el sur de España, guardando celosamente el emplazamiento exacto del pecio.
España sospechó desde el principio que Odyssey pudiera haber encontrado el tesoro en sus aguas territoriales o en un barco español, e inició varias acciones judiciales, una de ellas en Tampa. ´La inspección llevada a cabo por España de las monedas trasladadas por Odyssey a Estados Unidos confirma que fueron recogidas en el pecio de la \'Mercedes\'´, dice el abogado en sus alegaciones, presentadas al tribunal estadounidense.
Otros elementos tomados del pecio, como lingotes de cobre y estaño, suponen pruebas suplementarias de que se trata del ´Nuestra Señora de las Mercedes´, hundido por la marina británica cuando regresaba de Montevideo.
España también alega que el lugar donde Odyssey llevaba a cabo su búsqueda, frente al Cabo de Santa María, corresponde con el lugar preciso donde tuvo lugar la batalla el 5 de octubre de 1804.
¿Dónde está ´Nuestra Señora de las Mercedes´? Madrid quiere mantener la discreción sobre ese dato ´por seguridad´, pero confirma que se trata de aguas internacionales, como afirmó Odyssey.
Este punto no es un problema para recuperar el tesoro, afirma Goold, pues el simple hecho de que se trate de un barco de la Marina española hace que pertenezca por derecho al Estado español.
Para España, transigir con Odyssey está fuera de lugar. ´Los bienes culturales tienen que reintegrarse en su totalidad al patrimonio nacional´, insistió Jiménez. Según Goold, Odyssey se comportó en este asunto ´de manera inaceptable, moral y legalmente´, saqueando un pecio considerado por la Marina española como un ´cementerio marino´. El tiempo pondrá el final de esta novela.