El cambio en el precio de los alimentos mundiales no es gratuito; concurren, al mismo tiempo, causas estacionales como una mala cosecha de arroz y sequías que disminuyeron otras producciones y hasta el combustible de maíz, es decir, una reducción de la oferta. Naturalmente, a largo plazo, se había ya disminuido el número de productores, por la “pereza productiva” durante el último medio siglo. Tiempo en el que los países pobres y hasta los ricos se acostumbraron a “mamar” literalmente trigo subsidiado de Norteamérica, Australia y algo de Argentina.
El alimento calórico más importante, puesto en las “mamaderas” de Panamá, Bolivia o de Rusia... es trigo gringo o “che”. Cuando comemos marraqueta o sopa de fideos, dependemos de la “leche materna” de esos granos especializados. Colombia renunció a producir soya y la importamos toda de Bolivia. Menos actores controlan el hambre del mundo. Desde el punto de vista de la demanda, por el incremento explosivo del ingreso en China e India —la tercera parte de la población del planeta— ésta consume o aspira a consumir una dieta calórica completa, por vez primera. Para complicar la situación, los commodities, como el trigo, el sorgo o la leche, se convirtieron en títulos transables en las Bolsas de Valores. Se especula con los “futuros” de la comida, es decir, con el hambre del mundo. En resumen, hay menos comida, más bocas con dinero y en río revuelto, ganancia de pescadores. ¿Quiénes pagan los platos rotos? Naturalmente los verdaderamente pobres de todo el mundo, que gastaban casi todo su ingreso en alimento y ahora, literalmente, se mueren de hambre.
Los avances en la superación de la pobreza de los últimos 10 años se pueden perder en los próximos 12 meses. Las recomendaciones de las instituciones multilaterales son sencillas: los países productores deben producir más y donar una parte sustancial para alimentar a los hambrientos; los estados deben subsidiar los alimentos básicos por un tiempo… ¿Y después qué?
Es esencialmente bueno que a decenas, centenares de millones con hambre, les lleguen alimentos básicos como donación de los ricos. Sin embargo, cuando la limitación del crecimiento de la población es el hambre estructural y ésta se resuelve por un tiempo, como producto de un movimiento mundial ético, con este respiro generoso… ¿Cada pareja de hambrientos no concebirá, con justicia, un hijo anual, dadas las mejores condiciones? ¿No se dará una explosión demográfica artificial de la pobreza, que apenas en cinco años haga inmanejable el problema? ¿Que se mueran de hambre? ¿Que se alimenten… pero poquito? ¿Que se alimenten mientras sea posible?
A esos espeluznantes interrogantes morales se enfrenta el mundo en estos momentos. No es una película de ciencia ficción, es una realidad actual que apenas nos roza en el precio de la marraqueta.
*Jorge Zapp es consultor internacional.
¿A quién beneficia el diálogo?
Tenemos 13 fichas en el tablero —no quiero sonar a ave de mal agüero—, veamos cuáles de ellas se benefician con el “Diálogo” —que en realidad es negociación—, ¿qué necesita la oposición regional del Gobierno?
Cambio, una continuidad modificada
La revolución es una continuidad modificada; sin embargo, la revolución fundamental es un proceso indiscutible y diferente. No tiene que ver con la lógica, ni con pruebas históricas: existe revolución integral cuando se entiende el proceso total, de plena acción
El rey-bufón
Vuelvo de Italia, país en el que viví varios años y al que regreso siempre que puedo. La mayoría de mis amigos están desolados porque no entienden cómo un personaje de la catadura de Berlusconi, siendo un fenómeno político
Lo que dice el Presidente
Vamos a dejar de lado la bronca que nos ha producido Podemos con su aprobación del referéndum revocatorio (o ratificatorio) y nos aprestaremos para votar por nuestro gobernador ante la millonaria avalancha propagandística que va a hacer el MAS en Santa Cruz