La revolución es una continuidad modificada; sin embargo, la revolución fundamental es un proceso indiscutible y diferente. No tiene que ver con la lógica, ni con pruebas históricas: existe revolución integral cuando se entiende el proceso total, de plena acción, no solamente considerando niveles económicos, sociales o ideológicos aislados, sino en la tarea esencial como un todo constituido.
La representación de revolución basada en ideas bloqueadas no es, precisamente, una representación ideal de revolución; menos aún si está basada en antagonismos, sociales, políticos y/o raciales. Al emanar estas ideas de pobreza y simpleza llega a ser una evidente visión competidora y de frustración que jamás llegará a ser creadora.
Por lo anterior y en nuestra realidad, no vivimos un cambio auténtico que al final debió constituir un país unificado para el bienestar de los que asumimos esta realidad; al contrario, vivimos sometidos en una revolución de ideas que dividen, por tanto disgregan. No coexistimos en una verdadera revolución.
Para contrarrestar lo que debió ser de otra manera, la política y sus representantes deben constituirse en gestores esenciales para lograr viabilidad en el país. Pero, la ideología gubernamental se ha convertido en un instrumento de división, desintegración y enfrentamiento, para tratar de salvar el “mundo” a su manera. Se matan unos a otros por mejorar ese “mundo”, sin considerar que lo habita un sinnúmero de personas que no precisamente estamos predispuestos a ser partícipes de la construcción de un propósito que no ha sabido agrupar las variadas y amplias mayorías. Todos somos iguales ante los ojos de Dios, pero en capacidad. Hay desigualdad en todos los niveles: uno tiene capacidad y otro no, uno dirige y otro sigue, uno pinta y otro escribe, uno es hombre de ciencia y otro es agricultor. La desigualdad es innegable y ningún “cambio” va a lograr alejarla.
Es fácil determinar que sólo se logró la sustitución de un grupo de dominio por otro que tiene el poder, que se fortalece por medio de privilegios, tretas, artimañas y provocaciones. ¿Así buscan neutralizar la desigualdad? ¿Utilizando y manipulando la escasa potestad que les queda como medio para conseguir fines que crean sentimientos de superior e inferior, de lejanía y cercanía, de oriente y de occidente, y una autocomplacencia para alcanzar conservación política?
*Yamilka Paco O. es estudiante de Lingüística e Idiomas.
¿A quién beneficia el diálogo?
Tenemos 13 fichas en el tablero —no quiero sonar a ave de mal agüero—, veamos cuáles de ellas se benefician con el “Diálogo” —que en realidad es negociación—, ¿qué necesita la oposición regional del Gobierno?
Más bocas que alimentar
El cambio en el precio de los alimentos mundiales no es gratuito; concurren, al mismo tiempo, causas estacionales como una mala cosecha de arroz y sequías que disminuyeron otras producciones y hasta el combustible de maíz, es decir
El rey-bufón
Vuelvo de Italia, país en el que viví varios años y al que regreso siempre que puedo. La mayoría de mis amigos están desolados porque no entienden cómo un personaje de la catadura de Berlusconi, siendo un fenómeno político
Lo que dice el Presidente
Vamos a dejar de lado la bronca que nos ha producido Podemos con su aprobación del referéndum revocatorio (o ratificatorio) y nos aprestaremos para votar por nuestro gobernador ante la millonaria avalancha propagandística que va a hacer el MAS en Santa Cruz