La Policía admite que la prisión de Villa Busch, a unos ocho kilómetros de Cobija, no reúne las condiciones para albergar a delincuentes de alta peligrosidad.
La prisión recluye a 118 reos. De ellos, cuatro son mujeres. 25 efectivos resguardan el recinto.
Según informó el gobernador, teniente Jesús Machicado, por las noches se corta la electricidad en el penal, lo que evita a los guardias realizar su labor de vigilancia. Además, "no contamos con proyectiles para nuestras armas. Hemos tenido que prestarnos del Comando (de la Policía). Lo mismo sucede con el combustible para movilizarnos, hace 15 días que no teníamos", se quejó.
El gobernador recordó que la Prefectura de Pando donó cámaras de vigilancia, las que se echaron a perder debido a los frecuentes cortes de luz. "Les pedimos que nos ayuden, dicen que les recortaron el IDH. Y en la Alcaldía, que no pueden hacer nada". Para la trabajadora social del penal, Elisabeth García, "no hay en Pando un centro penal para mujeres. Aquí conviven junto a los hombres. Además, no existe un centro para enfermos mentales y aquí tenemos a cuatro, incluido un sicótico que intenta quitarse la vida. Lamentablemente, no hay dónde trasladarlos", explicó la profesional.