Una campaña busca convertir a este municipio en un mosaico lleno de colorido. Tres casas estrenan relucientes fachadas. El objetivo: todo el pueblo.
Texto: Jorge Quispe Fotos: Jairo Marcos y Coroico en Colores
Hace más de 20 años, Leonardo Veintemillas pintó por última vez la fachada de su casa. Ahora, sus ojos brillan de alegría, porque su propiedad será la próxima en estrenar una nueva imagen gracias al proyecto Coroico de Colores.
La Boca en Argentina, Zaragoza en España, Malinalco en México y Londres en Inglaterra poseen barrios maquillados. ´El primer municipio turístico del país puede ganar más visitantes y tener más ingresos si le damos un aspecto más vivo a los frontis de sus viviendas´, propone Catalina Roth Velasco, de 23 años, estudiante de la carrera de Sicología de la Universidad Católica Boliviana y que pretende así darle una fisonomía más fresca al pueblo de Coroico.
´Mi compadre me habló de esta idea y por eso quiero pintar mi casa´, formula Leonardo al mostrar el azul, el verde y el rojo, los tintes con los que remozará su domicilio.
Nueva fachada tras 15 años
David Rojas (56) toma el rodillo y aplica el amarillo a la portada de su morada. Al ex alcalde coroiqueño le encantó la idea de pintar las casas, por eso fue el primero en brindarse para la iniciativa.
David fue munícipe en 1992 y 1993 por eso sugiere. ´La Alcaldía debería de apoyar este emprendimiento con una resolución para bajar los impuestos de aquellas casas que quieran embellecer a Coroico, así muchos se animarían´.
Hace 15 años pintó por última vez su fachada. Una hora atrás el frontis lucía descolorido; ahora es amarillo en el sector superior, azul en la parte inferior y los marcos de las ventanas y las puertas son rojos. David propone instalar una gigantografía y abrir un libro de adhesión a la campaña en la plaza principal de Coroico para ayudar a que la iniciativa crezca.
Rojas y ocho jóvenes acaban de pintar la propiedad de la calle Julio Zuazo Cuenca, que da al calvario y a la montaña del Uchumachi.
Yo quiero pintar mi casa
´¿Qué hay que hacer? ¿Cuánto hay que pagar? ¿Con quién debo hablar?´. Las preguntas no cesan al ver la residencia de David Rojas. Con él está su compadre Leonardo Veintemillas. ´Estos colores vivos que se utilizan son muy lindos y contrastan con el verde de la naturaleza de Coroico´, menciona, mientras toma un palo de diez metros con un rodillo rojo en la punta para pintar la parte delantera de su casa. Veintemillas se contagió del entusiasmo de su compadre.
Luego de una hora de brochazos, la morada es roja por arriba, verde por debajo y con los marcos de la ventana y puerta azules. ´Leo´, como le llaman sus amigos, suspira de felicidad. ´Fue rápido y valió la pena, ahora parece nueva´.
A dos metros, Rosa Flores, viuda y dueña de casa, sueña ver de verde la fachada de su domicilio, con marcos de ventana y puerta amarillos y azul por debajo.
Hace un año cambió el frontis, pero cree que ya era necesaria una nueva mano. Después de otra hora de labor, la parte frontal reluce, hace juego con las de sus vecinos Veintemillas y Rojas. Son las primeras tres casas de colores.
“El Caminito” inspiró a Catalina
Un cuadro del paseo-museo El Caminito en el barrio de La Boca, Buenos Aires, que su madre le regaló, inspiró a Catalina Roth Velasco para pintar casas coroiqueñas.
Junto a su novio, Henry Medina Pineda Arce maduraron la idea hace cuatro meses. ´Queremos que sean barrios llenos de vida, de color y de alegría´, resume Catalina tras un overol blanco.
El director de turismo de la Alcaldía de Coroico, Ronald Nogales, sostiene que el municipio estudiará la aprobación de una resolución para reducir impuestos o liberar al menos a las primeras cuatro casas, porque el objetivo es embellecer el lugar. Los vecinos pondrán la mano de obra, se intentará conseguir pintura mediante algunas entidades, pero se espera que la Alcaldía incentive a los habitantes. ´El costo debe ser mínimo, para que todos se sumen al proyecto´, insiste Catalina, con un rodillo rojo en las manos.
Al final de la tarde, Leonardo Veintemillas pregunta a todos. “¿Imaginan cómo se vería Coroico de Colores a un kilómetro de la carretera? Sería como ver un verdadero mosaico con fondo verde”.