El superintendente de Hidrocarburos, Guillermo Aruquipa, dijo ayer que el control sobre la salida ilegal de combustibles a los países vecinos es tarea de la Aduana Nacional (ANB) y no de su despacho, que más bien ejerce una fiscalización a nivel interno.
El fin de semana, un equipo de periodistas de La Razón constató que en la frontera con Perú, específicamente en la localidad de Puerto Acosta, los contrabandistas tienen vía libre para actuar, ya que ni la Aduana ni la Policía ejercen algún tipo de control.
Aruquipa dijo que, pese a esta situación, la Aduana y la Superintendencia de Hidrocarburos se reunieron en varias oportunidades para delinear un plan de lucha contra el contrabando.
Anunció que en los próximos días el presidente Evo Morales anunciará la nueva estrategia, aunque evitó dar detalles sobre la misma. “Conocemos algunos detalles, pero no los vamos a señalar (...) Hasta la próxima semana se concluye el plan”.