La ola de violencia xenófoba que azota Sudáfrica desde el 11 de mayo causó un total de 56 muertos, declaró ayer el ministro sudafricano de Seguridad, Charles Nqakula, precisando que ahora la situación está ´bajo control´.
´Hay 56 personas muertas, en muchos casos (como resultado de) actos criminales oportunistas´, dijo Nqakula durante una conferencia de prensa en la sede del gobierno, en Pretoria.
´La violencia se aplacó (...). La situación está bajo control´, añadió al precisar que la violencia también obligó a abandonar sus casas a más de 30.000 personas.
El ministro hizo sus declaraciones después de una reunión del presidente sudafricano, Thabo Mbeki, con una comisión ministerial creada la semana pasada para investigar la oleada de violencia contra trabajadores inmigrantes extranjeros.
El regreso a la calma ´no significa que no pueda haber brotes espontáneos de violencia o criminalidad´, señaló por su parte el ministro de Información, Ronnie Kasrils, al subrayar que, en ese caso, ´las fuerzas del orden reaccionarán inmediatamente.
El ministro de los Servicios Penitenciarios, Ngconde Balfour, añadió que 1.340 personas fueron detenidas desde el comienzo de la violencia, pese al pro- blema de excesiva población carcelaria de Sudáfrica. Pretoria, AFP