El niño de dos años de edad sometido a una cirugía de emergencia para implantarle el brazo que perdió en un accidente, reaccionó bien a la intervención, pero el especialista que lo atendió explicó que es apresurado establecer si la extremidad recuperará movilidad y sensibilidad.
La información la dio ayer Jorge Zabalaga Céspedes, el traumatólogo responsable de la intervención en la Clínica Nuclear de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. “De momento, la función vascular está recuperada”, dijo el galeno, pero agregó que en este momento no se puede establecer si el brazo del pequeño recuperará sus funciones.
“Hemos superado la etapa vascular, pero nos queda esperar que no exista una infección. (el accidente) se ha producido en un lugar muy contaminado, hemos encontrado piedras y cosas extrañas en el tejido. Tenemos probabilidad de infección”, indicó.
La víctima es un niño de dos años de edad que fue arrollado por un tren el martes, en Santa Cruz. Según Zabalaga, el mayor problema radica en que el pequeño perdió una gran parte de la extremidad por el tamaño de la rueda, lo que hizo más difícil la reposición del brazo. “Lo que se ha hecho es limpiarlo y volver a colocarlo en su lugar, pero la rueda ha destrozado parte de la extremidad, es decir músculos, tendones, nervios y vasos. Es un caso com mucho destrozo, que es distinto a un corte con machete o cuchillo, cuando es más fácil, dentro de lo complicado que es hacer un reimplante, conectar nervios y vasos”, explicó.
POSIBLES MEJORÍAS
A futuro • El niño necesitará injertos de vasos sanguíneos para llevar sangre a la mano, además de injertos de nervio para intentar devolver movilidad y sensibilidad a la extremidad que le fue arrancada.
Inversión • El tiempo y el costo de este proceso son aún indeterminados, explicó el galeno, pero recordó que la recuperación de los niños es siempre más rápida que la de un adulto.