Los 109 países participantes en una conferencia internacional en Dublín se pusieron de acuerdo ayer en un histórico documento prohibiendo las bombas de racimo y la munición fragmentaria explosiva, anunció una portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores irlandés.
El texto que prohíbe las armas de fragmentación, culpables de la muerte y mutilación de millares de civiles, “fue adoptado por todos los delegados” a la Conferencia, dijo la vocero a la AFP.
Según un anteproyecto que circulaba ayer, la “Convención sobre las bombas con submuniciones” prevé que cada Estado firmante “se comprometa a nunca emplear estas armas, bajo ninguna circunstancia”.
Estados Unidos, China, Rusia, India, Pakistán e Israel —que aún se oponían a la prohibición—, no participaron en esta conferencia inaugurada el 19 de mayo. Y son ellos los principales productores y usuarios de estas armas.
Según el anteproyecto, los 109 países se comprometieron también a jamás “diseñar, producir, adquirir de cualquier otra manera, almacenar, conservar o transferir a quienquiera que sea, directa o indirectamente, armas con submuniciones”.
El acuerdo fue alcanzado luego de que el primer ministro británico, Gordon Brown, anunció que su país eliminará su arsenal de bombas de racimo.
“Hemos decidido poner fuera de servicio todas nuestras bombas de racimo. Creo que es un gran paso para hacer del mundo un lugar más seguro”, afirmó Brown, que alentó a los demás países a hacer lo mismo.
Según un informe de Handicap Internacional, el 98% de las víctimas causadas por las bombas racimo son civiles.
La prohibición “se aplica a las pequeñas bombas explosivas concebidas especialmente para ser dispersadas o liberadas desde un lanzador conectado a una aeronave”. No se aplica a las minas.
El tratado exige la destrucción de estos artefactos en los próximos ocho años. Dublin, AFP