Nació en Mendoza, Argentina, pero tiene alma boliviana. Es amante de la actuación y del misticismo. Protagonizó Día de Boda y luego tuvo la suya.
“Un jugo de papaya con leche por favor”, dice Emiliano Longo a la mesera del café de la Cinemateca Boliviana. El pedido pronostica una amistosa entrevista ya que además se salió de clases por un ´ratito´ para atendernos... Entonces que sean dos jugos y que comience la charla con el protagonista de Día de Boda.
¿Qué te atrapó de Bolivia para decidirte por ella, después de vivir en el Caribe? Gracias al trabajo de mi padre viajamos mucho. Cuando tenía 13 años pasé por acá (Bolivia) y la verdad... no me gustó mucho, La Paz era un cambio brusco. Eso sí, el Illimani me encantó, pero pasó algo raro y me enamoré de Bolivia, soñé con vivir aquí. A mis 18, cuando estudiaba televisión en Chile, decidí venirme, dejé todo... La típica historia del adolescente. Siempre he sentido, desde niño, que acá va a pasar algo grande y yo quería ser partícipe de eso. Entonces me vine con 150 dólares y desde ese momento no me faltó nada. Además tengo cinco madres postizas. Empecé desde abajo, estudié Comunicación Social con una beca en la (Universidad) Católica y hacía videos; yo vivía en Villa El Carmen.
Se te conoció por el programa Contacto... Fue la parte importante, empezamos con Wolfgang Kellert; investigamos mucho sobre temas que a la gente le interesa... la soledad, la muerte, el miedo, la culpa. Nuestras charlas eran interesantes y empezamos en radio. Luego, pegó tanto que salimos en Tv durante tres años.
¿Cómo entras a la actuación? Siempre he querido ser director de cine, la actuación era un ego. Conocí a David Mondacca e hice mis primeros pasos de actuación y me iba bien, entonces salí de la carrera e hice ocho años de teatro. Empecé con Jorge Ortiz, tomé todos los cursos posibles y creé el grupo Teatro Grito. Durante cuatro a cinco años hice teatro callejero. Mi primer proyecto como comunicador y actor fue la Caravana Pintando Bolivia, con Negro y Blanco, lo hicimos con Naciones Unidas. Era un bus rojo, amarillo y verde, encima músicos, fotógrafos, titiriteros, actores y dimos la vuelta al país. Ahí conocí Bolivia, marcó mi vida.
¿Se puede decir que a partir de ese viaje hay un Emiliano de antes, y otro, de hoy? El Emiliano de antes era más glamoroso, soñaba con una película, éxito y con la alfombra roja, pero me di cuenta que la vida es más feliz en los pueblos que en las ciudades. Me impactó socialmente Bolivia. Reafirmé vivir aquí. Empecé con nuevos intereses y creamos la productora Claro Oscuro, hicimos varios proyectos que buscan apoyar a todos los artistas. Es una mezcla de arte con promoción social.
Pero te lanzas al estrellato y con una comedia... Nunca pensé que fuera tan glamorosa. Me invitaron y dije ¡vamos! Estaba por casarme y necesitaba el dinero.
¿Te gustó el proyecto o fue mejor la oferta para el papel protagónico? Esto nunca lo conté... Yo tenía que ir por el papel de uno de los amigos, no por el principal. Yo me tenía que casar el 28 de marzo y la película se hacía en febrero. Geraldine (Ovando), mi esposa, me dijo que teníamos que organizar la boda y que necesitábamos tiempo. Fui a Tarija al casting y me dijeron que querían que haga el papel principal, y yo acepté porque me llamó la atención el proyecto. Le conté a mi esposa y me dijo: ´Te vas tres semanas y vuelves´, pero no fue así. Fue un mes y medio, retrasamos la boda, fue complicado. No sabes los quilombos que me trajo...
Pero al final, ella entendió tu trabajo... Geraldine hace cine, estudió cine. Lo que pasaba era que nuestra boda fue difícil de organizar... Fue en el Lago, todos vestidos de blanco. Fue hermosa. Y en cuanto a Día de Boda, nunca pensé que fuera tan promocionada, de ahí toda la gente me reconoce. No es mi onda ir a lo glamoroso. Soy más bohemio.
¿Qué es la bohemia? Amo ir al Valle de las Ánimas, amo cantar, tocar guitarra; me gustan los juegos de mesa, no me gusta ir a boliches, es difícil que me vean en boliches y no bebo. Aunque en Tarija tomé demasiado (ríe), fue la primera vez que sentí ch\'aki.
¿Qué encontraste en ella para dar el paso? Venía bastante lastimado en el amor, me volví muy duro, técnico, se volvió un deporte. Tenía 31 años y me volví un mañudo, mujeriego, mentiroso, era un sistema de defensa. Pensé que no llegaba, pero llegó. Fue cuando me inscribí en el programa de cine en la Católica, entré y el primer día de clases la vi... nos vimos, y a las dos semanas éramos novios y a los ocho meses nos comprometimos. Agradezco a Dios y a las relaciones que me hicieron daño, ahora las bendigo y les agradezco.
¿Qué es lo que te dolió de esas relaciones? La mentira, la traición. Casi todas fueron infieles.
Texto: Beatriz Andrade. Fotos: David Guzmán
En curva…
El actor completa las frases:
• Una cita es... probabilidad • Me encantaría tener un romance con... me vas a meter en problemas... • Un beso es... una pequeña muerte • Un aroma... la toronja • Belleza es... nivel espiritual • Madre soltera es... el sinónimo de la libertad • La cirugía plástica es... una muleta • El amante es... alguien que los demás no tienen • La amante es... la brisa pasajera • Nunca te atreverías a... cantar en vivo • No sales de casa sin... mi anillo
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