En la FAB había un taller ilegal de municiones Dos testigos militares revelaron que desde el 2004 existía un taller donde desenvainaban munición en desuso. Aparentemente, un coronel se llevaba la pólvora y las vainas. Su esposa dice que es una denuncia falsa.
Dos militares revelaron ayer que en un hangar de El Alto funcionaba un taller para desenvainar y desactivar proyectiles, desde donde el coronel Carlos Badani habría sacado el material con destino desconocido.
Dos sargentos militares, en condición de testigos, revelaron ayer que dentro del hangar del Gada 91 de la Primera Brigada de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) funcionaba, desde el 2004, un “taller” de desvainado y desactivado de municiones de donde, presuntamente, el jefe de sección de Material Bélico, coronel Carlos Badani (2004), se apropiaba de la pólvora y las vainas.
Fuentes del Tribunal Permanente de Justicia Militar afirmaron que la actividad de desactivado de municiones debía haberse realizado a través de una resolución del Ministerio de Defensa y en presencia de un notario de Fe Pública, “y eso significa un papeleo y, en este caso, nada de eso es legal”.
Durante la audiencia de cargo y descargo sobre el proceso penal militar que se lleva a cabo en contra del mayor Marco Antonio Calvo y los suboficiales Juan Manuel Cornejo y Javier Santiago Ulo, sindicados de hurtar más de un millón de municiones de la FAB, el sargento René López y el sargento Wilfredo Chura declararon ante los miembros del Tribunal Permanente de Justicia Militar.
Según el sargento López, el desenvainado de municiones de calibre ‘.50’ se ejecutaba hasta el 2006. Explicó que dos años antes, en una visita a la Brigada Aérea, pudo evidenciar que soldados desenvainaban las balas, “o sea les quitaban el proyectil a las vainas ‘.50’”, precisó, a tiempo de indicar que por día se desactivaban unas treinta cajas de munición, aproximadamente.
Según el testigo López, la orden fue “por intermedio del mayor Marco Antonio Calvo”, entonces jefe de sección de Materiales Bélicos.
Chura, en su interpelación, señaló que autoridades superiores conocían el caso y que, por lo menos durante el año 2004, Badani extraía las municiones del supuesto taller en un camión rojo. El destino no fue revelado.
“(Las vainas de las municiones desactivadas) no (las) sacaban en cajas, sino en gangochos. (...) El coronel Badani me dijo ‘vos has venido para implantar un taller Chura, uno pequeño nada más y quiero que me ayudes’”, explicó. “Él (Badani) tenía su camioneta roja y en eso sacaba (las municiones desenvainadas y la pólvora)”, pero yo no sabía a dónde iba a vender ni a quién”, relató.
Este medio intentó comunicarse con Badani. Hasta el cierre de edición, no se logró obtener una contraparte; empero, luego de una llamada telefónica a su domicilio, su esposa dijo que el coronel se comunicaría con su abogado para dar declaraciones. “Mi esposo estaba a cargo de la investigación y ahora resulta ser el culpable”, complementó.
El 16 de abril, el jefe de la FAB reveló que 110.156 municiones desaparecieron. Aclaró que balas del calibre ‘.50’ fueron hurtadas alrededor de 90 mil y para para fusiles ‘Garant’ de 62 milímetros, 64 cartuchos, entre otros.
El 9 de noviembre del 2007, Lucía Taquila perdió a su hijo de 17 años en la explosión de una casa. Según relata la madre, sus dos hijos fueron a hacer un trabajo de albañilería a la casa de Filomena Castillo, supuesta trabajadora del hogar de Badani; sin embargo, una llama de fuego encendió pólvora y la casa explotó. El informe de Bomberos advirtió que la detonación fue a causa de la sustancia inflamable que guardaba Castillo en su casa, y además se evidenció que se guardaban dos proyectiles ‘.50’.
DECLARACIONES
Hangar • Según López, el hangar del Gada 91 estaba dividido en dos partes: “el taller de armas y donde se guardaba munición”. Presuntamente, allí se las desactivaba.
Salidas • Ambos testigos coincidieron que se desactivaban las balas toda la semana y, supuestamente, el lunes ya todo había desaparecido.