La discriminación se agudiza en el aula a raíz de la política Siete de ocho profesores consultados en ocho regiones aseguran que los estudiantes se discriminan por el apellido, el color de la piel, la forma de hablar o la situación económica. En Santa Cruz, dos maestras lo niegan.
La coyuntura política ha profundizado sentimientos y actitudes discriminatorias que, según la experiencia de maestros de ocho regiones del país, se manifiestan en las escuelas cuando algunos niños asumen este tipo de conductas con sus compañeros.
Este medio conversó con profesores de La Paz, Oruro, Potosí, Tarija, Chuquisaca, Cochabamba, Beni y Santa Cruz sobre su percepción acerca de este fenómeno, que de acuerdo con Guillermo Vilela, presidente de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH) de Bolivia, se debe calificar como discriminación y no racismo.
Rubén Osstío es profesor de una escuela en Chuquisaca. Según su percepción, las actitudes discriminatorias se han intensificado incluso dentro del aula.
“Se han acentuado demasiado, por ejemplo, en Chuquisaca, a los chicos que vienen de las provincias los molestan por el apellido, les dicen llamas; también discriminan a los niños que vienen de Potosí y las provincias”.
Dalur Camacho, maestra de una escuela pública de Cochabamba, cuenta que en el lugar donde trabaja se producen actitudes que muestran ese fenómeno. No obstante cree que en el sistema privado de educación, el problema es menor. “En un colegio privado la gente está en un mismo nivel, acá (en la escuela pública) no; los niños se molestan entre sí, se humillan a veces por la economía, por la forma de hablar o porque tienen distintos rasgos en el rostro”.
En La Paz, Paola, una maestra que pidió mantener en reserva su apellido, relata que entre algunos de sus alumnos observa que se avergüenzan incluso de decir su apellido, porque “se hacen la burla de ellos”.
En cambio, Evelín Pillco, profesora de Potosí, considera que en la actualidad son los niños del campo o los hijos de los mineros quienes discriminan a los otros escolares porque ahora tienen más ingresos económicos.
De igual manera, desde Beni, Aida Zelada, directora de una unidad educativa, cuenta que en su escuela los apellidos son motivo de burla y críticas. “Se hacen la burla de la forma en la que hablan los niños que vienen del altiplano, pero al poco tiempo, afortunadamente, se integran”.
Felicidad Cuéllar es maestra de primaria en Tarija, y aunque admite que no tiene nada en contra del actual Gobierno, cree que la discriminación es más frecuente ahora que en el pasado.
“Antes este fenómeno no se notaba mucho, pero la verdad es que el presidente (Evo Morales) nos confunde con muchas cosas. Y por otro lado, en la casa los padres dicen que el Gobierno no toma en cuenta a los de la ciudad y que ahora sólo se aboca a la gente del campo, que todo es para los indígenas. Eso ha ocasionado una discordia. Cuando llegan niños del norte, los de aquí, les dicen matacos porque tienen la carita o la piel diferentes”.
Silvia Morejón, maestra de Oruro, señala que en el establecimiento educativo en el que ella da clases, la discriminación es intensa. “Hay chicos que van con aire de superioridad y humillan a la gente humilde”.
En Santa Cruz, las maestras Gaby Nogales y Mary Vaca dicen que en esa región no hay discriminación alguna. “Todos están en el mismo nivel”, enfatizó Nogales.
Reacciones
“Algunos casos aún persisten” ANA MARCELA MESA. Profesora “Desde mi punto de vista, ahora ya no se ve tanto racismo como en el pasado. Cuando entré al magisterio se veía mucho, aunque todavía se dan casos como cuando los niños discriminan a sus compañeros por la falta de limpieza, por el color (de piel) o cuando ven que la mamá de alguno usa polleras. Aquí tratamos de concienciar a la juventud sobre la equidad y el respeto. Hay algunos casos que no podemos controlar, aunque queremos hacerlo. Hay que concienciar a las futuras generaciones por el bien de los muchachos y de todos nosotros”.
“Hay diferencias campo-ciudad” GUIDO (20). Estudiante universitario “Tengo la sensación de que la discriminación ha aumentado. Actualmente, las personas que viven en el campo ya no quieren venir a la ciudad y viceversa. Los citadinos no quieren ir al campo porque temen a los linchamientos y porque los campesinos se ponen hostiles contra los que tienen la cara un poco más blanca que ellos. Creo también que las personas de El Alto se sienten discriminadas por los de la ciudad de La Paz. Por ejemplo, yo veo en las oficinas públicas que, cuando hay gente del campo en las filas, los tratan mal, e incluso no los atienden en su turno”.
“Tiene que ver con la pobreza” ROSALÍA LIMACHI. Madre de familia “El racismo en el país es cada vez más profundo, porque no todos se creen iguales a los otros. Cuando alguien está bien vestida se cree de mejor familia o superior y trata mal a los que no se ven tan bien. Por ejemplo, una señora se subió al mismo minibús en que yo iba. No quería ni que la roce; era una señora, que ni siquiera era rubia sino teñida, y se enojó cuando la toqué sin querer; se quejaba del olor y yo le dije que se vaya en taxi o radiotaxi. Estas cosas han aumentado porque hay más pobreza en el país y la gente está más desesperada que antes”.
“Antes había más tolerancia” ÁLVARO MONCADA. Estudiante universitario “Siempre hubo racismo, sin embargo creo que antes había un poco más de tolerancia, sobre todo si hablamos entre La Paz y Santa Cruz. Pero ahora, con el presidente (Evo Morales) se ha vuelto más fuerte y más abierto. Pienso que el Mandatario ha incentivado este problema y ahora hay mucho odio, lo que conlleva a que no nos soportemos con cambas, collas, tarijeños o potosinos. Es un forma de discriminación entre todos, campesinos, blancos, mestizos, ya no es una cosa que esté dirigida a un solo grupo. Esto se ha incrementado e intensificado”.
“El término es discriminación” GERALDINE GÓMEZ. Visitadora médica “Más que racismo, estamos hablando de un tipo de discriminación de todos contra todos. Si somos blancos, nos discriminan por ser blancos; de la misma manera, si somos mestizos o si somos morenos. El Gobierno en vez de crear un ambiente de aprendizaje sobre la pluriculturalidad ha intensificado la diferencia entre las distintas razas. En vez de hacer notar que la diferencia es buena, el Gobierno ha hecho creer que sólo el indigenismo y el campesinado es bueno y el resto es malo. Cuando yo trabajaba con la comunidad afroboliviana, la gente nos miraba medio raro y feo”.
“El racismo se intensificó” MARÍA MERCEDES ARCE. Secretaria ejecutiva “Con respecto al pasado reciente, considero que el racismo se ha intensificado porque la reacción del pueblo en el Gobierno —lo cual me me parece correcto— ha despertado un deseo de venganza de 500 años de un camino equivocado al gobernar. De esa manera yo percibo que los hechos han provocado que se intensifique más el racismo y la discriminación entre dos grupos: entre los blancos y los campesinos. El problema se vive con tanta fuerza, que los campesinos manifiestan que ahora van a hacer lo que antes, por ser constantemente discriminados, no podían realizar”.