Las autoridades chinas se aprestaron ayer a drenar un lago que se formó tras el sismo del 12 de mayo en la provincia de Sichuán (sudoeste) y que amenaza con sumergir una zona poblada por 1,3 millones de personas. Grupos de operarios colocaron dinamita en el embalse natural formado por deslizamientos de terreno que bloquearon el cauce de un río en el municipio de Tangjiashan. "Esta tarde, el río correrá de nuevo", dijo a la AFP el comandante de recursos hídricos de la Policía Armada del Pueblo, Luo Haolong. Se espera que el caudal del río vuelva a su lecho de manera controlada, agregó.
Miles de soldados y policías pasaron los últimos 10 días cavando un canal de salida para las aguas del amenazante lago sísmico. Unas 197.000 personas fueron evacuadas ante el riesgo de inundaciones. Beichuan, China, AFP