Los delincuentes cambian el rostro para huir de la Policía TÁCTICAS • Las autoridades del orden tienen fotos de sospechosos de hace tres años; pero cuando los detienen, su aspecto ya no es el mismo.
Los delincuentes extranjeros que escapan de sus respectivos países suelen cambiar al menos dos veces sus rostros a través de operaciones quirúrgicas, para no ser encontrados por las autoridades policiales que siguen su rastro.
“Los antisociales que llegan al país cambian inclusive de apariencia, se someten a cirugías (...) son completamente profesionales”, afirmó el director nacional de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), coronel Adolfo Espinoza.
La autoridad policial explicó que cuando se aprehende a algún sospechoso extranjero, se mantiene contactos con Interpol de su país de origen para conocer los antecedentes.
A través de Interpol y también de agregados policiales “se hace el control”; sin embargo los delincuentes son audaces porque al ingresar a Bolivia “cambian de nombre y de documentos, constantemente”. La Policía guarda los antecedentes penales de algunos malhechores de otros países, pero cuando éstos ingresan a territorio boliviano con rostro distinto, es difícil dar con ellos, alegó Espinoza.
Insistió en que “tenemos fotos (de algunos delincuentes extranjeros) de hace tres años, pero ahora están con otra cara, totalmente cambiados”. El director de la FELCC de La Paz, coronel Víctor Hugo Daza, afirmó que los delincuentes que operan con violencia no son sedentarios. “Se movilizan, buscan la manera de ver dónde pueden actuar, dónde realizar sus hechos ilícitos y así ubican a la víctima o a la empresa”. Ésa sería la razón por la que constantemente modifican su aspecto físico.
Por su parte, el Director de la FELCC de Cochabamba aseveró que los delincuentes “conviven con la población porque ya no se alojan en hoteles o alojamientos, rentan un cuarto o una vivienda y después de sus fechorías se trasladan a otro lugar del país”.
El coronel Espinoza aseguró que ya no son los mismos de antes, a quienes se veía caminar mal vestidos o con el rostro cubierto cuando iban a delinquir. “Ahora también operan con corbata y camisa”.