El alfabeto nórdico se compone de 25 antiguos glifos que resguardan un significado especial que da luces sobre futuros emprendimientos.
Texto: Javier Badani • Fotos: Nicolás Quinteros
Antes de aventurarse a la mar, antes de buscar un tesoro o antes de incursionar en nuevos territorios, los vikingos recurrían a su alfabeto sagrado para conocer su destino. El Futhark, abecedario nórdico, era utilizado por los antiguos pueblos europeos no sólo para comunicarse: cada símbolo contenía en su forma un valor especial, un significado que podía ser utilizado como un talismán y servía de oráculo.
2008. Achumani, en La Paz. La apacible casa de la vidente Mechita, de 64 años, abre sus puertas para seguir el misterio milenario de las runas. La palabra ´runa´ viene de ´raunen´ que en nórdico antiguo significa ´susurro´, ´secreto murmurado´. Silenciosa, Mechita extiende un mantel blanco, ´indispensable para la lectura´, y saca un saquito tejido que contiene dentro 25 piezas de cerámica con las runas talladas que utiliza para la lectura. Cada una de las fichas contiene un mensaje específico.
´Las runas están vinculadas a la magia blanca. Están conectadas con Dios, con lo más grande y la mitología nórdica, que tiene a Odín como a su máxima figura. El objetivo es generalmente el dar recomendaciones sobre los emprendimientos, sobre las victorias y para prevenir los fracasos´, explica Mechita, quien lleva tres años cautivada por este oráculo.
Para la lectura de la suerte se utilizan las runas más antiguas, pues el Futhark ha ido evolucionando según los pueblos germanos, escandinavos y británicos. Las piezas no necesariamente deben ser de cerámica. Es más, los antiguos las elaboraban en base a piedras como el cuarzo, con semillas y madera de pino o cedro. Lo importante es que el origen del material sea la naturaleza y que los caracteres no estén pintados ni barnizados y, de preferencia, que puedan caber en ambas manos.
La recomendación para quienes utilizan este oráculo es el fabricar ellos mismos sus propias piezas, que deben ser redondeadas, y conservarlas siempre consigo. ´No hay problema en que los demás toquen tus runas. Para hacer la lectura es importante que dejen su energía´, explica Mechita.
El mensaje del destino
Sobre el mantel blanco, Mechita abre el saquito y deja caer las piezas. Inmediatamente, la vidente va volcándolas y las ordena en un círculo. ´Las runas tienen un orden perfecto y al combinarlas, la persona que consulta puede obtener consejos para cambios en su vida y nuevos emprendimientos´.
Quien hace la consulta puede elegir del círculo una, tres o siete runas que se colocarán en medio. La persona las toca y se las entrega a la vidente. Cuando es más de una pieza, cada runa se pone de derecha a izquierda mientras las que quedan en el círculo giran en el sentido de las agujas del reloj.
Es importante que la persona haga su consulta (mental o no) antes de la tirada, pues no es una lectura sobre el estado general, como en las cartas, sino de la búsqueda de una guía para un tema específico. Por supuesto, la cuestionante no debe centrarse en un sí o no, sino en un asunto determinado. El significado de las runas es variable y éstas pueden resultar positivas o negativas, según la posición. La lectura se realiza de derecha a izquierda y algunos glifos considerados negativos (como Nauthiz, Isa o Eiwhaz) pueden resultar positivos según la posición en la que queden en la hilera.
´Aún no es muy popular este oráculo, pues las piedras sobre todo aconsejan, dan mensajes útiles para cualquier problema´, destaca Mechita. Y es que el mayor mérito de estas runas es que advierten sobre cambios, sugieren romper lazos, piden paciencia por las pérdidas y el dolor, vaticinan un tiempo de espera o indican el momento para una óptima cosecha.
Y así, como los antiguos vikingos podían predecir un buen botín en la última incursión, hoy usted puede recibir alguna guía sobre ese nuevo trabajo, ese amor que no se olvida o la salud que no mejora.