Diga lo que diga el Gobierno a través de sus portavoces —Rada y Quintana, principalmente— lo cierto es que en los referendos de anteayer se dio capote. En Beni se esperaba una sonada victoria y así fue. En Pando había algunas dudas, no por el riesgo de perder, sino por cuánto ganar, y lo cierto es que se superaron largamente todas las expectativas.
Contra viento y marea, contra el derroche de los dólares bolivarianos, contra una avalancha televisiva de dicterios, contra un matonaje alentado, sin duda, desde la plaza Murillo, Ernesto Suárez y Leopoldo Fernández se impusieron a la cabeza de dos pueblos hermanos que, ignorando las provocaciones, fueron a las urnas. ¿Hubo abstención? Evidente: en democracia vota quien quiere, no se obliga a nadie. Pero lo que vale son los votos que están en las ánforas. Si hay gente que prefiere quedarse en su casa por indiferencia o por miedo, allá ellos. Que no venga el Gobierno a querer contabilizar en su haber a los que se abstienen. Los votos que corresponden al MAS son los que expresamente dicen No. Ningún otro.
La corriente autonomista ha continuado con su avance triunfal en medio de gran algarabía y con una enorme solidaridad. Las autoridades políticas y cívicas de Santa Cruz se volcaron hacia Beni y Pando para alentar a sus prefectos —ahora gobernadores— y lo mismo sucedió con los tarijeños. Y el 22 de junio, para el referéndum chapaco, ocurrirá lo mismo con los líderes del oriente. Estarán en Tarija porque allí el Gobierno va a jugar todas sus cartas. En Tarija, Evo Morales va a echar el resto. Será un revés insoportable perder el cuarto departamento, pero, con él, perder, de paso, su omnipresencia sobre el gas.
Curiosamente, el Gobierno es vapuleado y sigue ciego, tozudo, altanero. Nada parece alterarlo. Con decir que los referendos son inconstitucionales se da por satisfecho. Sin embargo, sabe que a la larga o a la corta las autonomías se van a imponer porque ya se han dado pasos irreversibles. Chuquisaca y Cochabamba no se van a quedar atrás. Lo mejor que podrían hacer los ´cráneos´ que rodean a Morales sería aconsejarle que trance, si aún tiene tiempo. Tranzar significa empezar por reconocer los triunfos autonómicos y admitir que su Constitución se tiene que rehacer porque nadie la va a acatar.
Y S.E. debe tener muy en claro que el referéndum revocatorio —o confirmatorio— no invalida, en modo alguno, lo que ha acontecido en Santa Cruz, Beni y Pando y lo que pasará en Tarija. ´Cuando tu enemigo es más fuerte que tú, únete a él´, dice un sabio adagio que a S.E. no le han advertido sus estrategas del desastre. Además, mientras el MAS pierde elecciones cada domingo, el Estado está a la deriva, sin timón y con una deuda interna multimillonaria que el pueblo la va a querer cobrar muy pronto.
*Manfredo Kempff S. es escritor y diplomático.
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