La mentira está en su apogeo en Bolivia, y lo peoanchismo. Incluso con ella se pretende desfigurar el pasado del país.
La actual insuficiencia en la producción de gas natural tiene un origen: la ´nacionalización´ de los hidrocarburos, que resultó ser contraproducente, por lo menos hasta ahora. Las 12 empresas petroleras que operaban en el país suspendieron sus inversiones.
Entre 1998 y el 2000 se perforaron de 64 a 65 pozos anualmente, mientras que en el 2007 bajaron a sólo tres pozos. De igual manera, la producción bruta de gas natural llegó en el 2005 a un techo de entre 41 y 42 millones de metros cúbicos por día (MMmcd). Este estancamiento de la producción contrasta marcadamente con el rápido crecimiento que se observó entre los años 2000 y 2005, al pasar de 15,58 MMmcd a los 40,24 MMmcd, o sea que esto ocurrió en sólo cinco años.
Tal situación explica que a partir del 2006 —año de la ´nacionalización´— hasta el presente ese nivel de producción se mantenga. La producción de gas demuestra que los flujos de inversión en el sector han sido y continúan siendo apenas suficientes para cumplir exclusivamente con aquellos compromisos respaldados por los contratos de aprovisionamiento suscritos por las petroleras, con anterioridad a la aprobación de los nuevos contratos de operación en octubre del 2006, demostrándose así que la ´nacionalización´ del 1 de mayo de ese año se redujo a la firma de nuevos contratos, aunque hasta la fecha tampoco se los cumple. Su real valía fue el ajuste impositivo del 60%.
Aquellas circunstancias determinan que la producción actual sea de sólo 40 MMmcd, cuando las obligaciones contractuales que tiene Bolivia requieren que sean por lo menos de 47 MMmcd. Un estudio del experto y ex ministro de Hidrocarburos Mauricio Medinaceli Monroy llegó a la conclusión de que, sin la ´nacionalización´ y ´gracias al contrato de exportación al Brasil, acordado y firmado en los años 90, el precio de exportación del gas natural alcanza hoy en día cifras muy superiores a cualquier pronóstico realizado hace 10 años. En este sentido, si la Ley de Hidrocarburos 1689 (gobierno de Sánchez de Lozada) hubiese continuado aplicándose en este contexto de precios y bajo el supuesto de que los impuestos a las utilidades se hubiesen cobrado correctamente, la participación del Estado hubiera superado el ´histórico´ 50 por ciento´.
Aparte, de haber continuado las inversiones, la exploración y la producción hubieran tenido un ritmo creciente, por lo que este año siquiera se hubieran estado produciendo 70 millones de metros cúbicos de gas. O sea que con el aumento de 30 millones de gas, Bolivia podía incluso subir sus actuales exportaciones al Brasil, cumplir los compromisos adquiridos por el actual Gobierno con Argentina y cubrir íntegramente el consumo interno. Con todo esto, el país estaría recibiendo el doble de lo que ingresó en el 2007 ($us 2.268 millones). En cambio, la perspectiva a corto plazo es que Bolivia enfrente los momentos más difíciles de su actual coyuntura petrolera.
*Alberto Zuazo N. es periodista.
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