Estamos llegando a situaciones inconcebibles y extremadamente intolerantes. Desde la “ejemplar” actitud de los hermanos de la Unión Juvenil Cruceñista el 4 de mayo en Santa Cruz: pateando, puñeteando, apaleando, apedreando a los que no comulgan con el referéndum autonómico cruceño; y algo parecido ocurre en el otro bando: las fuerzas de choque del partido de gobierno, en su mayoría campesinos, actuando de la misma manera, sin que al final se sepa quién o quiénes comenzaron la joda. Mientras tanto el pueblo boliviano, clamando paz y unidad, es testigo de una confrontación y escalada de violencia que se reproduce geométricamente.
El 4 de mayo en Santa Cruz dejó un saldo de decenas de heridos, de los dos bandos; el 24 de mayo en Sucre ocurrió algo parecido pero con el aditamento de la humillación pública. Después vinieron las escaramuzas en Trinidad y Cobija, ahora le tocará a Tarija, más tarde la repetición de Cochabamba y así entraremos en una escalada de violencia en la que gran parte del pueblo boliviano no tiene voz ni voto.
¿Será que el partido de gobierno y la oposición buscan la confrontación como medio para medir la fuerza y demostrarle al pueblo boliviano quién moviliza más gente? Todo da a entender que si no hay una señal de las dos fuerzas en confrontación que indique que tienen la mínima intención de modificar esta actitud, ni diálogo condicionado ni posiciones autoritarias serán la solución. Sólo sirve al menos una muestra de desprendimiento de las dos partes, teniendo como premisa la paz y la unidad de Bolivia.
Estamos ante una peligrosa relación de oficialismo vs. oposición, donde la guerra de ideas y propuestas han pasado a un segundo plano y se han impuesto las patadas, puñetes, chicotazos, palazos, balazos y todo objeto físico con el que se pueda dañar; todo con la simple excusa de defender una posición política, como si para la búsqueda de la paz y del bienestar de los bolivianos fuera vital la confrontación.
Mientras tanto, los intelectuales y analistas nos hablan de escenarios, actores, correlación de fuerzas y coyunturas en análisis que poco y nada ayudan al momento de pensar en un país con paz y unidad. La clase política debiera asumir su rol histórico de buscar, ante todo y por sobre todo, el bienestar de los bolivianos. Y, como dice el eslogan de una campaña: ¡Hasta cuándo pues!
*Renzo Ayarde V. es comunicador social.
Mickey Mouse reside en Sucre
Sospecho que tanto el adenista Jhon Cava como los ex miristas Aydeé Nava y Fidel Herrera no disfrutan de la literatura y del cine demasiado intelectual.
Exenificación del próximo C.D.L.D.
C.D.L.D: Crimen de lesa democracia. La escena de un individuo secuestrado por agentes gubernamentales, trasladado aparatosamente a cientos de kilómetros y presentado como sedicioso sin previa imputación formal
Aclaración
En la edición de ayer, miércoles 4 de junio, el artículo del columnista Alberto Zuazo Nathes, titulado “Nacionalización” contraproducente, fue publicado con un error que no es atribuible a su autor.
Nuevas ¿o viejas? nomenklaturas
Al escribirla con "K", me puso alerta subrayada de rojo el protocolo casi universal de Bill Gates, que le ha hecho un Midas moderno. Me refiero a "nomenklatura"
Para evitar el desquiciamiento
Tres artículos publicados los últimos días en La Razón obligan a algunas precisiones indispensables, si se quiere evitar el reciente torbellino de desquiciamiento que amenaza con envolver también a la memoria histórica y la evidencia geográfica.