El canciller colombiano, Fernando Araújo, pidió ayer no intervenir en los asuntos internos de su país, haciendo referencia al anuncio del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, de que buscará la liberación de los rehenes de la guerrilla de las FARC incluso sin el aval de Bogotá.
"Estamos en el proceso de reconstrucción de unas relaciones diplomáticas, lo que podemos hacer es un llamado a la reflexión de todos los gobiernos por el respeto de los principios de no intervención que hacen parte del ordenamiento diplomático y jurídico internacional", respondió el canciller colombiano a la consulta de los periodistas.
Araújo reiteró que impulsará acciones humanitarias en favor de un grupo de al menos 39 secuestrados —entre ellos la colombo-francesa Ingrid Betancourt— que las FARC proponen canjear por unos 500 rebeldes presos.
"En todas las instancias se habla del respeto y de la no injerencia en los asuntos internos de otro país, de manera que con todo el respeto hacemos un llamado a la reflexión en ese campo", subrayó el canciller, quien sostiene que una gestión por los rehenes debe contar con autorización de Bogotá.
Correa reiteró ayer que en relación con los civiles cautivos, "donde no hay justificación de secuestro, y los "prisioneros de guerra", hará todo cuanto pueda para su liberación sin pedir permiso a nadie. "Somos un país soberano y a nadie le vamos a pedir permiso para una acción humanitaria, que está en completa coincidencia con nuestros principios", advirtió Correa.
Colombia y Ecuador restablecieron el viernes relaciones a nivel de encargados de negocios, allanando el camino hacia una normalización de los vínculos diplomáticos rotos por Quito tras la incursión militar colombiana en territorio ecuatoriano el 1 de marzo, en la que fue abatido el número dos de las FARC, Raúl Reyes. Bogotá, AFP