Arqueólogos y biólogos recorren las rutas precolombinas recuperando la historia de las milenarias vías y estudiando la fauna y la flora que conviven en los alrededores.
Jorge Soruco Ruiz • Fotos: Trópico
Los campos de estudio de los arqueólogos y de los biólogos convergen en los milenarios Caminos del Inka del departamento de La Paz.
Un grupo de investigadores de ambas disciplinas de la Asociación Boliviana para la Conservación Trópico, el Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Antropológica (IIAA), el Herbario Nacional de Bolivia y la Fundación para la Gestión del Destino Turístico ODG La Paz-Beni están trabajando en el estudio de estas rutas para recolectar información que, después, será transmitida a turistas nacionales y extranjeros.
“La idea es proporcionar datos profesionales a los visitantes, no el común guión típico que recitan los guías”, explica la bióloga Patricia Ergueta, directora ejecutiva de la asociación Trópico.
Entre estos datos está la antigüedad de las rutas, algunas de las cuales existen desde el 2.000 antes de Cristo y mucho antes aún. “Tenemos datos que revelan que estos caminos fueron utilizados durante el periodo formativo y que, aún antes, durante la época en que los habitantes eran cazadores y recolectores”, cuenta el arqueólogo Marcos Michel López.
Estas rutas son una causa del desarrollo de las civilizaciones tiwanakota e incaica, que gobernaron esta parte de Sudamérica. “Con estos caminos, los pueblos agilizaron el intercambio comercial con otras regiones, facilitaron el transporte de comida y armamento a los lugares más remotos de los imperios. El progreso de las civilizaciones está atado, entre otros factores, al intercambio cultural y comercial”, agrega Michel.
La también arqueóloga Alejandra Martínez calcula que la red de caminos precolombinos es más grande que la construida por el imperio de Roma. “Y todavía nos falta mucho por descubrir. Tenemos datos de más vías que no hemos encontrado. Algunas son usadas por comunidades aisladas para conectarse con el resto del país y para sacar sus productos. Otras están cubiertas por maleza y no fueron identificadas aún”.
Un viaje por los ecosistemas
Los Caminos del Inka permiten a sus transeúntes viajar a través de los diferentes ecosistemas que tiene La Paz; desde el altiplano hasta los bosques cálidos de Yungas. “El recorrido por las rutas permite que el caminante pueda apreciar la gran variedad de fauna y de flora”, asegura la bióloga e investigadora Flavia Montaño.
La forma de los caminos permite la observación libre de aves nativas y de exóticas especies de orquídeas. Y quién sabe, si el visitante tiene un poco de suerte, podrá descubrir un jucumari.
Además de estudiar a la fauna y la flora, los biólogos y ecólogos se dedican a medir el impacto ambiental que tiene el turismo en las zonas por las que pasan estos caminos. La principal preocupación: la contaminación. Como no existe un sistema de recolección de basura, los estudiosos ahora buscan proteger al camino y al ambiente que lo rodea. Y en esto, el turista debe dar su apoyo.
GUÍA PARA TURISTAS
A partir de junio, los turistas que deciden aventurarse por los milenarios Caminos del Inka en La Paz contarán con una guía bilingüe especializada que ofrecerá información científica y mapas codificados. La editora de la publicación, Patricia Ergueta, asegura que la guía turística contiene datos profesionales, expuestos en un lenguaje sencillo, que ayudarán a que los visitantes, tanto nacionales como extranjeros, tengan una experiencia enriquecedora.
El libro, publicado por el Gobierno Municipal de La Paz, la Liga de Defensa del Medio Ambiente (Lidema) y la Asociación Boliviana para la Conservación Trópico, recopila información de biólogos y arqueólogos que estudiaron estos caminos precolombinos durante años.
La guía contiene datos de la historia de ocho rutas de La Paz, de la fauna y flora que verá el visitante, así como los puntos donde acampará, los caminos más seguros y mapas completos y codificados de los tramos.
En La Paz, el texto cuesta 30 bolivianos, en las oficinas de la Fundación para la Gestión del Destino Turístico La Paz-Beni, en el Edificio de Información Turística, piso dos, ubicado al final del paseo de El Prado, 2150.
TURISMO
El departamento de La Paz recibe el 42 por ciento del total de turistas extranjeros que llegan al país, muchos de los cuales lo hacen para recorrer los caminos precolombinos, explica la directora ejecutiva de la Fundación para la Gestión del Destino Turístico OGD La Paz-Beni, Jazmín Antonio. “Una gran parte de los visitantes acuden a los Caminos del Inka, porque es un recorrido bastante económico y lleno de espectáculos naturales y arqueológicos”, agrega.
El flujo de turistas extranjeros en la zona se incrementa entre junio y septiembre, meses que conforman la temporada alta; aunque, este año, la temporada se inició a finales del mes de mayo.