Las autoridades españolas, para afianzar soberanía, buscar nuevas comunicaciones y expandir la fe religiosa, determinaron a través del virrey Francisco de Toledo la fundación de la villa de San Bernardo de Tarija, lo que fue cumplido por el capitán Luis de Fuentes el 4 de julio de 1574. Tarija, en consecuencia, con el correr del tiempo se convirtió en un importante centro político, administrativo y religioso de una vasta región, nexo entre Charcas, el Río de la Plata y Asunción.
Este centro dejó de pertenecer a la Intendencia de Potosí a la que originalmente había sido asignado para formar parte de la Intendencia de Salta, en virtud de la Cédula Real del 17 de febrero de 1807.
Cabe destacar que desde los inicios del siglo XIX, Tarija se pronunció de manera tenaz por su autonomía. El primer documento que se conoce es el petitorio que, en fecha 24 de mayo de 1811, los vecinos de la villa elevaron al gobierno de Buenos Aires, mediante el cual se pedía que se declare a Tarija libre e independiente del gobierno de Salta. Este petitorio se lo hizo llegar a la Junta Gubernativa a través del miembro de ella el Dr. José Julián Pérez de Echalar, quien era diputado al Congreso General Constituyente en representación de este distrito, su tierra natal.
El documento, cuyo original se encuentra en el Archivo General de la Nación de la República Argentina, es considerado como una de las primeras expresiones solidarias del autonomismo tarijeño a partir de 1810. Fue presentado en principio al Cabildo de Tarija por intermedio de José Manuel de Pérez, el capitán más antiguo del Regimiento Provincial de Voluntarios de Carrera y Síndico Procurador General de la Villa y su Partido. Su texto, entre otras consideraciones dice:
´Una dilatada y continuada experiencia ha hecho ver que la dependencia que tienen los pueblos de los Gobiernos e Intendencias, es contraria a sus intereses y prosperidad. Sucede que posesionados los jefes de sus Capitales de Provincia, rara vez o nunca, visitan las demás ciudades de su distrito. Por lo mismo ignoran sus necesidades, y los ramos de industria que podrían promoverse para hacerlas felices. No sólo esto. Regularmente adoptan el sistema de rivalidad que reina entre la Capital y los pueblos inmediatos, y lo despliegan siempre que se presenta coyuntura, o mirando con indiferencia y abandono a los pueblos, o conspirando abiertamente contra ellos. Estos males son de mayor bulto y consecuencia en los pueblos inmediatos al bárbaro enemigo. Sus fronteras debieron ser el objeto de toda la atención y desvelo de los gobiernos, para fortificarlas, guarnecerlas y ponerlas a cubierto de las continuas incursiones de los infieles. Pero puntualmente esto ha sido el punto más olvidado y despreciado. De aquí ha resultado que las fronteras de esta Villa y de Jujuy, han sido el teatro de las correrías, de los robos y de los asesinatos más escandalosos de los bárbaros.
Las trabas que en el antiguo gobierno tenían los pueblos, les obstruía todos los caminos para remediar y atajar tantos males, y no les quedaba otro recurso que ser unos espectadores de tantas desgracias, y de la indiferencia con los gobiernos veían a cada paso correr por estas fronteras sangre de tantos compatriotas sacrificados a manos del enemigo más inhumano por la indolencia y abandono de los jefes y cuántos de estos si disponían expediciones al Chaco, ¿era por hacer de ellas sus granjerías, estafando al vecindario y saqueando los fondos públicos con gastos ingentes y erogaciones que se figuraban? El pueblo de Tarija recorre con honor la historia de estos males, y deseando poner fin a ello, o remediarlos en la parte que esté a su alcance, pide que se le declare por la Excma. Junta Gubernativa, libre e independiente del Gobierno de Salta, cuyas funciones deberán recaer en este Cabildo, y Junta, bajo de los reglamentos y estatutos que tengan a bien dictar aquella Excma. Para que se miren por estos Magistrados con la mayor consideración unos objetos que tanto interesan al bien público´.
Firmaban: José Manuel Núñez de Pérez, Dr. José Miguel de Zegada, José Antonio de Larrea, Dr. José Mariano Ruyloba, Dr. Mariano Antonio de Echazú, Joaquín Gareca de Hurtado, José Pascual de Ichaso, José María de Garamendi, José Hurtado de Saracho, Francisco José Gutiérrez del Dozal, Francisco González de Villa, Constancio Flores de Burgos, Nicolás de Ruyloba, vicario José Mariano de Ichaso, Manuel Félix del Horno, Juan Manuel de Ruyloba, Juan Ramón de Ruyloba, Lorenzo Carreño y Borja —prior de San Agustín— Nicolás de Echalar, Cecilio Trigo, Baltazar de Aparicio, Pedro José Núñez de la Rosa, José Camilo Catoyra, José Antonio Reguerín, fray Atanasio López – prior de San Juan de Dios-, fray Manuel Laredo —prior de Santo Domingo—, Lic. Fernando Marín de Arze, Pedro José Donzel, Miguel Prieto, José Antonio Vázquez, José Rafael de Rojas, Pedro de Arce, José M. Matheos Gallardo, Manuel Castrillo, Juan Manuel Álvarez, Francisco Mario de Améndabar, Isidoro Ignacio de la Cava y Cristóbal Ruiz y Tagle.
Pero la manifestación más trascendental de una determinación de autonomía fue la asumida por el Cabildo Abierto de 26 de agosto de 1826 que determinó la incorporación de Tarija a la naciente República de Bolivia por determinación de sus habitantes encabezados por los coroneles Bernardo Trigo y José Eustaquio Méndez. Es así que este departamento resulta ser el único boliviano por decisión propia. La incorporación hizo que Tarija estuviera, desde entonces, sometida al sistema centralista vigente hasta nuestros días.
En la tercera década del siglo XX hubo otro acontecimiento trascendental relacionado con la autonomía departamental. La brigada parlamentaria formada por Julio Pantoja Estenssoro, Octavio O\'Connor d\'Arlach, Óscar Trigo Pizarro, Delfín Pino Ichazo y Arcil Oliva Dalence logró, tras largas acciones, la aprobación de la Ley de 17 diciembre de 1929, la primera en el país sobre regalías en torno a la explotación de petróleo que permitía a la región disponer, especialmente en proyectos de obras públicas, los recursos generados por su propia riqueza natural. Esta norma quedó en suspenso tras la nacionalización de los hidrocarburos de 1936 y pudo ser repuesta en 1938 elevando el porcentaje al 11 por ciento, gracias a la labor de los diputados que concurrieron a la Constituyente de 1938 en la que tuvo destacada participación el parlamentario Víctor Paz Estenssoro.
El pronunciamiento masivo del pueblo de Tarija por la autonomía, bajo modernos conceptos, tuvo lugar el 15 de diciembre de 2006. En un imponente acto cívico, el pueblo, sin distinciones ni límites, se pronunció y aprobó una ´Proclama de Tarija por la Autonomía´ que abre la posibilidad de un nuevo ciclo histórico para la vida del sur, sin menguar, en absoluto, su amor a Bolivia y a la unidad nacional.
Existe el convencimiento de que Tarija, que lucha cerca de dos siglos por su autonomía, a través de este nuevo régimen encontrará el camino del progreso y bienestar de sus habitantes con la facultad de poder decidir sobre su destino con el aprovechamiento de los recursos que legítimamente le pertenecen.
*Eduardo Trigo O’Connor d’Arlach es abogado y periodista.
La presencia de lo irreemplazable
Más allá de los resultados, los seres humanos somos el producto moral de una cultura que predica como fundamento último la previsión
Cambio de escenario, ¿y de políticas?
Se veía venir. La creciente desaceleración del crecimiento de las economías receptoras de inmigración, con el consiguiente aumento del paro, explicaría por qué cambia su actitud ante los trabajadores extranjeros.
¿Y nuestro embajador en EEUU?
Por donde se las mire, las cosas andan de cabeza en este país. Todo se lo interpreta de una manera tan extraña, tan vaga, con tanto desconocimiento, que realmente espanta.
Enfermedades en el Palacio de Gobierno
En estos tres últimos años pude comprobar que algunos políticos sufren una serie de enfermedades que podrían ser diagnosticadas como crónicas.