Los nueve sobrevivientes de la avioneta que se estrelló el último sábado en un escarpado paraje del sur de Chile comieron pasto, leche en polvo y galletas, y vieron morir al piloto, que les enseñó tácticas de supervivencia, según los dramáticos testimonios conocidos ayer.
Los relatos de los pasajeros rescatados de la avioneta desaparecida dan cuenta del miedo, la esperanza y la solidaridad con que vivieron durante cuatro días que no olvidarán jamás.
Todos coinciden en que el manejo de la aeronave y las instrucciones para la supervivencia que les dio el piloto Nelson Bahamonde, quien falleció de una hemorragia interna dos días después del accidente, les salvaron de morir en la boscosa montaña en la que cayeron, en medio de una densa neblina, lluvias, con temperaturas de 5 y 10 grados bajo cero y con escasa comida.
El aparato fue hallado el miércoles 11 en una zona de difícil acceso situada a 15 km de la localidad de La Junta, en la región de Aysén, con nueve heridos de diversa consideración a bordo.
Según sus relatos, apenas se estrellaron empezaron a recibir las instrucciones de Bahamonde, quien les dijo que cortaran el paso del combustible, sacaran toda la ropa de abrigo y buscaran comida y les explicó cómo sobrevivir en condiciones adversas.
Pero los supervivientes, que se refugiaron en el fuselaje e hicieron fuego con la ropa, sólo encontraron un tarro de leche en polvo, un paquete de galletas, una barra de chocolate y algunos caramelos. “Pensábamos que moriríamos de frío y sin comer. Sólo podíamos caminar, tapábamos a los heridos, íbamos a buscar agua a unos 20 metros del avión en la mañana. Yo comía pasto”, dijo el cabo de Carabineros, Víctor Suazo.
Durante el día colocaban los chalecos reflectantes sobre la nave para que los equipos de rescate pudieran encontrarlos. “Algunos empezaron a alucinar, veían unos camiones y decían que los venían a rescatar”, comentó el cabo Suazo.
La jornada más difícil fue cuando el lunes murió el piloto, quien en su última instrucción les dijo que si era necesario incendiaran el avión, “porque eso provocaría una enorme humareda”. El cadáver del piloto aún sigue en la zona, pues el clima impidió el rescate. Santiago, EFE