Problemas sentimentales llevan a los padres a matar a sus hijos Dos siquiatras y un policía coinciden en que los padres llegan a la terrible decisión de quitar la vida a sus niños para no dejarlos solos ante un suicidio o porque les estorban ante otra relación.
SEPTIEMBRE DEL 2002 • Los familiares del niño y de la niña que fueron asesinados por su madre llevan los féretros rumbo al Cementerio General. El caso causó conmoción en La Paz.
Solamente problemas sentimentales o relacionados con pareja pueden llevar a un padre o a una madre, luego de una profunda depresión, a tomar la decisión de asesinar a un hijo, coincidieron un jefe policial y dos siquiatras.
En lo que va del año, se registraron al menos tres casos de niños menores de nueve años que fueron asesinados por sus progenitores por problemas maritales.
“Sólo por un conflicto de pareja se toman determinaciones que repercuten incluso en la vida de los hijos. Los padres piensan que si se matan van a dejar en la orfandad a sus pequeños y que ellos sufrirán, entonces hay una lógica no coherente: ‘si yo me muero, me llevo a mis hijos más’. Es muy triste que la consecuencia sea la muerte, pero ésa es la realidad”, consideró el jefe de la División de Homicidios de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen, Jaildibeck Escóbar.
Según Rodrigo Aranez, siquiatra del Centro de Rehabilitación Mental San Juan de Dios, las causas de estos casos son trastornos depresivos.
“Cuando uno tiene hijos es más complicado. Quien se suicida no está dispuesto o dispuesta a dejarlos sufriendo (porque los deja solos o porque se quedarían con la pareja que lo(a) hizo sufrir). Es una falla de juicio en un contexto depresivo; la solución, para ellos, es matar a los pequeños y luego autoeliminarse”, explicó Aranez.
Según reportes policiales, el mes de mayo, en el Día de la Madre, una mujer estranguló a sus niños de seis y tres años y luego acabó con su vida. Las pesquisas policiales determinaron que la mujer se hallaba en un estado de “depresión extrema” porque su esposo viajaba siempre. Ese día, él estaba en Argentina.
Un segundo caso se registró en Santa Cruz, el 9 de junio, cuando un niño de cinco años fue degollado por su padre quien luego intentó quitarse la vida a puñaladas. La Policía dijo que el progenitor se encontraba en un estado de depresión al pensar que su esposa, quien residía en España, le era infiel.
Al respecto, el doctor Fernando Garitano-Zavala, siquiatra del mismo nosocomio, explicó: “Lamentablemente esta actitud está asociada a un trastorno depresivo severo. No es extraño que una persona enferma de depresión piense que el final de la vida es la solución, incluso llega a acabar con la vida de sus hijos”.
Según el experto consultado, “el 25% de la población puede sufrir al menos una vez en su vida esta enfermedad. El trastorno depresivo se da dos veces más en las mujeres que en los hombres. Cuando se pone severa, puede que llegue hasta estos extremos”.
¿Y cuando los hijos son un estorbo? Escóbar recordó el caso de una madre que mató a sus dos pequeños, el 2002 en los Yungas. “Ella, cuando prestó la declaración a la Policía, señaló: ‘Mi hija me decía no, mamita, no me mates a mí’; la pequeña le rogaba, y prometía que no sería más un estorbo para su madre que había iniciado una relación con otra persona. Al final, los mató a los dos... Un problema sentimental”.
“Algunos priorizan su vínculo de pareja y asumen que su hijo es un perjuicio para su enamoramiento y su nueva vida, eso ocurre con cierta frecuencia. Ahora hablamos de una persona que ha invertido los valores y ha distorsionado los roles. Pero tiene que tener algún antecedente siquiátrico, un problema de personalidad”, opinó Garitano-Zavala.
Ambos expertos coincidieron que esta enfermedad, el trastorno depresivo, luego de ser diagnosticada, puede ser curada en un año. “Es frecuente, incluso, si esto se resuelve a tiempo con un tratamiento intensivo, que se presenten resultados hasta en dos semanas”, precisó Garitano.
“Los hijos son los rehenes que la vida toma para que no la dejemos”. (Marguerite Yourcenar) Fue la frase que citó el siquiatra Rodrigo Aranez luego de explicar el tema.
Una madre asfixia a sus niños
En el Día de la Madre, ella llegó con sus dos pequeños, de seis y tres años, a su departamento en un céntrico edificio de La Paz.
Luego de los festejos en el colegio, la mujer, como se ve en fotografías tomadas por la Policía, dejó en la mesa del comedor las flores y los regalos que los niños le dieron ese día.
No se supo cuántas horas pasaron luego, sin embargo, dos cartas mortuorias revelaron que ella ya tenía pensado asesinar a los dos niños y luego quitarse la vida porque su marido, aparentemente, estaba de viaje y ella cayó en depresión.
La Policía sostiene que ella asfixió a sus hijos con la mano, “así lo revelan las marcas de dedos en el rostro de uno de los pequeños”, afirmó una fuente de la investigación. Luego de matarlos, ella los llevó hasta su cama y junto a uno de ellos acomodó una pelota, luego los tapó y se durmió al lado de los cadáveres.
Al día siguiente, según la Policía, intentó quitarse la vida al cortarse las venas con un estilete pero la acción no tuvo efecto, por lo que ella creyó conveniente ahorcarse con una soga de las cortinas, en el living de su casa. Su madre, quien fue de coincidencia a visitarla, se encontró con los tres cuerpos sin vida.
En dos cartas, la mujer le escribió a su esposo, le dijo que debía dejarlo por ser una “mala esposa y mala madre”, y que debía llevarse a sus dos hijos. La otra carta era para una joven que trabajaba con ella, en la que le decía que vuelva a su pueblo.
Echó los cadáveres al río
El jefe de la División de Homicidios de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen, mayor Jaildibeck Escóbar, relató que el 2002 una mujer llevó a sus dos niños, una mujer y un varón de ocho y 10 años, respectivamente, a los Yungas (La Paz) para asesinarlos sin piedad.
Según Escóbar, ella habría iniciado una relación con otra persona, pero dijo que presuntamente hicieron una travesura en la casa donde ella trabajaba en La Paz.
“El 2002, en los Yungas, una señora mató a sus dos hijos. En uno de ellos se encontraron signos de mucha lucha y resistencia antes de morir. Al final, echó los cadáveres de los niños al río”, explicó Escóbar.
Luego, el jefe policial acotó: “Recuerdo que la madre, al momento de prestar la declaración a la Policía, relataba: ‘Mi hija me decía no, mamita, no me mates a mí’; la niña le dijo ella que no sería más un estorbo para su madre, pero mató a los dos. Aparentemente fue porque ella había iniciado una relación con otra persona”.
Según la Policía, la mujer llevó a sus hijos a los Yungas y llegaron hasta el Puente Cajones. Allí, los tres habrían acampado y los niños se agotaron de jugar. Ambos quedaron dormidos y fue ahí que ella, con un cuchillo de cocina, asesinó al niño mayor.
La Policía dijo que en el crimen participó también la pareja y que ambos les habrían lanzado piedras a los cuerpos de los dos pequeños después de muertos.
Eliminó a su familia y huyó
Un extranjero holandés formó una familia con una mujer boliviana que conoció en uno de sus viajes turísticos; según la Policía, ella vendía artesanías en Perú y allí se conocieron. Luego de enamorar un par de años, ambos decidieron casarse y tuvieron un hijo.
Sin embargo, la Policía sospecha que él sufría de esquizofrenia, además, las peleas con su pareja eran constantes por lo que vivían en dormitorios separados dentro de una casa en el centro de la ciudad.
Según declaraciones de uno de los familiares, ella descubrió que él le era infiel con una mujer en Perú y que mantenían la relación por correo electrónico. Ese fue el motivo por el que ella decidió separarse de él.
El jueves 22 de mayo, el extranjero, en un supuesto shock esquizofrénico, asfixió a su bebé de seis meses y luego ahorcó a su mujer hasta provocarle su muerte. La Policía presume que luego del hecho, el sujeto recogió algunas de sus pertenencias, entre documentos, ropa y dinero, y huyó de la casa.
Dos meses después, la Interpol lo encontró en Perú y ahora se tramita su deportación a Bolivia para procesarlo.
El primo de la madre fallecida explicó a este medio que el sujeto mantenía contacto con otra mujer en Perú: “Ella le pidió que se deshiciera de su hijo y de su esposa para que se vaya a vivir con ella a ese país”, reveló.