Esteban Aramenaro (30), el confeso autor de la muerte de su hijo de cinco años, Sebastián, admitió que asesinó a su pequeño porque estaba en estado de depresión, al creer que su esposa, quien radicaba en España, le era infiel.
El hecho sucedió el lunes 9 de junio cuando, según el relato de los testigos —vecinos de la zona de la Pampa de la Isla en Santa Cruz—, vieron que el padre tomó del brazo a su hijo y lo condujo hasta su dormitorio. Allí, según versiones, degolló al niño con un cuchillo.
Luego de cometer el asesinato, el sujeto se dirigió fuera de su domicilio y allí intentó quitarse la vida a puñaladas y posteriormente quiso degollarse. Los vecinos se percataron de la situación y llamaron a la Policía.
Efectivos de la Fuerza Anticrimen lo hallaron moribundo y lo condujeron de emergencia al hospital Japonés de la misma ciudad, donde los médicos lograron salvarle la vida.
Al día siguiente, los vecinos de la zona organizaron un pequeño funeral dentro del domicilio para Sebastián, mientras se aguardaba la llegada de la madre. Un ataúd blanco y algunas flores al pie conmovieron a los presentes.
Aramenaro, desde el hospital, escribió en un papel su versión de los hechos porque, según un medio de comunicación local, el hombre tenía vendado el cuello y los cortes profundos no le permitieron hablar.
Relató que el domingo llamó por teléfono a su esposa, pero un hombre le contestó la llamada. Su mujer, luego le habría confesado que tenía otra pareja.
Fue entonces que Aramenaro, bajo la influencia del alcohol, cometió el crimen de su pequeño.
Ahora el autor del hecho es procesado por la muerte del niño y hasta la fecha, según los medios locales, continúa en recuperación en el nosocomio escoltado por policías. El martes 10 de junio, el padre fue presentado ante un juez quien resolvió su detención preventiva.
Según confirmó la Policía esta semana, Aramenaro será trasladado al penal de Palmasola inmediatamente después de que los médicos le den de alta.