El primer ministro irlandés Brian Cowen fue fuertemente criticado tras el No en el referéndum sobre el Tratado de Lisboa, mientras sus homólogos de Europa se decían determinados a continuar el proceso de ratificación.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, llamó a “proseguir con el proceso de ratificación” del Tratado, para que el rechazo expresado por los irlandeses “no se convierta en una crisis”.
Durante una conferencia de prensa conjunta en el Elíseo con el presidente norteamericano George W. Bush, Sarkozy declaró que el No irlandés constituía “una dificultad más” en el proceso de reformas de las instituciones europeas.
“Es una realidad política, el pueblo irlandés se pronunció y hay que aceptarlo”, comentó.
El presidente de Portugal, Anibal Cavaco Silva, dijo por su lado esperar que Irlanda “proponga una solución” capaz de permitir que sus 26 socios en la Unión Europea “superen esa dificultad”, en declaraciones a la agencia Lusa. Dublín, AFP