Unas 3.000 personas según los organizadores y poco más de un millar según la Policía se manifestaron ayer en París contra el proyecto de directiva de retorno que armoniza en la Unión Europea (UE) los criterios de retención y expulsión de inmigrantes ilegales, bautizada como la "directiva de la vergüenza".
Los manifestantes, entre los que había "sin papeles", recorrieron un kilómetro y medio en el centro de París, cerca del Ministerio de Inmigración, con una pancarta que decía: "Contra la directiva europea sobre inmigración, por una Europa solidaria".
La protesta fue convocada por varias organizaciones y partidos, entre ellas los Verdes, la Liga de los Derechos Humanos y la Red de Educación Sin Fronteras, muy activa en la lucha contra la expulsión de familiares con niños escolarizados en Francia.
La directiva establece para los inmigrantes ilegales un período de salida voluntaria de siete a 30 días y un período máximo de retención de seis meses, ampliables a 18 en casos excepcionales para los indocumentados que no cooperan o si hay problemas para obtener la documentación de países terceros.
A los expulsados también se les puede prohibir durante cinco años la entrada a territorio europeo. El texto obliga a los países miembros a brindar asistencia legal gratuita a los inmigrantes ilegales de países terceros.
Con el proyecto, la UE intenta lograr una equiparación de mínimos sobre las normas de retención y retorno de los sin papeles, ya que actualmente hay diferencias entre los 27 miembros de la Unión.
Los extranjeros ven en el proyecto un intento de convertir a Europa en una fortaleza y de criminalizar la inmigración. El texto fue aprobado el 5 de junio, pero aún necesita el respaldo del Parlamento Europeo, que se pronunciará el 18 de junio. París, EFE