Evo Morales Ayma, el presidente de la República, en una entrevista concedida a la revista Cosas. La Razón publica un fragmento de un diálogo sabroso.
Directores de la revista cosas internacional
Son las seis de la mañana y los alrededores de la plaza Murillo empezaron a iluminarse con los primeros rayos del sol. El equipo de tres periodistas —Claudia Álamo de Cosas Chile, Enrique Delgado de Cosas Perú y Carla Tejerina de Cosas Bolivia— espera ansioso la temprana cita con el presidente Evo Morales.
Notoriamente más delgado y con la energía que lo caracteriza a estas horas de la mañana, dice: “Tengo sólo 15 minutos”, los cuales se convirtieron en una hora y media de intensa charla. Dueño de una profunda firmeza en sus convicciones, es él quien marca el paso de la entrevista.
Luego de algunos minutos de conversación se relaja, y la entrevista que comienza con un tono protocolar se convierte en una suma de anécdotas y bromas.
Cosas Bolivia. Presidente, a dos años y medio de su gestión de gobierno, ¿cuál es el balance de este periodo? En temas estructurales, el cambio de modelo neoliberal; en lo económico, la nacionalización de los hidrocarburos; en temas sociales, la renta Dignidad y el bono Juancito Pinto, el crédito Bandep, con 0% de interés para productos como maíz, trigo, soya y arroz. Es un tema nuevo y el movimiento campesino, especialmente el pequeño productor, está muy contento porque incentiva la producción.
Sobre el tema social, recuerdo una anécdota a raíz del bono Juancito Pinto. Yo estaba caminando por una provincia y los niños gritaban: “¡Papá Evo, papá Evo!” delante de su verdadero papá y mamá; la mamá lo codeaba “cállate chico” y el papá medio serio, medio enojado que un chico me esté llamando papá. Creo que ocasiona conflictos dentro de la familia (risas). Y con la renta Dignidad que garantiza la vida en la vejez, perdonen la expresión si les va a molestar, ahora puras viejas nos saludan.
CB. ¿Qué le hubiera gustado hacer en este tiempo que aún no ha podido realizar? Trabajar con todos los alcaldes y todos los prefectos. Con los prefectos se puede trabajar, todo muy bien; pero con lo que no se puede, uno se perjudica. Por ejemplo, mi primera visita como Presidente a un municipio ha sido a Riberalta el 2 de febrero del 2006. En esa ocasión todos me pedían la construcción del camino pavimentado Riberalta-Guayaramerín. Desde recoger la propuesta, buscar plata, pasan unos meses. Voy con el presidente de la CAF, Enrique García, sobrevolamos en avioneta, llegamos a la concentración en Riberalta donde él muy respetuoso dice: “Vamos a garantizar este crédito”. Entre marzo y abril ya teníamos plata, pero no había proyecto y el Prefecto insistía mediante las instancias correspondientes: el Ministerio de Planeamiento, el de Obras, para que se entregue el proyecto final, y nada, nada. El año pasado hemos perdido todo el año, así que yo dije a ABC (Administradora Boliviana de Carreteras) que nosotros lo hacemos, pero ni siquiera el prefecto nos lo entrega, tuvimos que confiscar el proyecto.
CB. ¿Los prefectos están jugando un papel un tanto opositor? Todo ese problema, y quiero que se diga textualmente, son las tonterías que ha hecho Carlos D. Mesa. ¿Acaso es legal, constitucional, la elección de prefectos?, no lo es, pero por querer mantenerse como presidente, acuerda, firma convenios con el sector oligárquico, con esas logias, para garantizar la elección de prefectos. Y por qué digo tonterías, porque el prefecto de un departamento ya se siente presidenciable. Así es imposible que pueda trabajar con Evo Morales; tiene que usar la plata del departamento para proyectarse como presidente. Esa es la situación del país, no respetar la nueva Constitución (...).
CB. ¿Usted cree que el referéndum revocatorio podría cambiar la forma de relacionarse con los prefectos? Me alientan las encuestas de organismos que dicen que sólo el Presidente y el Prefecto de Santa Cruz podrían ratificarse.
CB. ¿Cómo cambiaría el escenario para su gobierno si esto fuese así? Si un pueblo reconoce la gestión y el trabajo del Presidente, me dará más fuerza, me dará impulso para acelerar y profundizar este proceso de cambio.
CB. Usted dijo a Cosas cuando aún era candidato, que no necesitaba seguridad porque sus guardaespaldas era todo el pueblo. ¿Aún siente lo mismo cuando camina por las calles de Santa Cruz, Sucre o Pando? Ahora sí necesito “guardadelanteras” (risas). Siento que hay grupos racistas, fascistas, que no aceptan que un campesino, un hombre de los movimientos sociales, del movimiento indígena sea presidente. Manejan de manera exagerada el racismo (...).
CB. Su gobierno optó por que las grandes empresas vuelvan a manos del Estado. ¿Qué lo lleva a tomar esa decisión, siendo que países vecinos como el Perú, que se ha abierto a la inversión extranjera, está creciendo al 9% anual? En Perú si hay crecimiento es para pocas familias, no para las mayorías, y en Bolivia es una redistribución del bono Juancito Pinto y el bono Dignidad. Primera vez que en los casi 200 años de vida republicana que el Estado llega al pueblo, a la casa, a la familia; a quien no tiene un niño que va a la escuela, un abuelo o abuela, un suegro o una suegra con más de 60 años,
Lo que está pasando en el campo es que en años pasados no querían electrificación en Potosí; no querían teléfonos porque no tenían con qué pagar, y ahora hay presión al Prefecto por la electrificación, porque con la renta Dignidad tienen con qué pagar. Son 20, 30 bolivianos como máximo por el consumo de energía.
Cosas Perú. Discrepo con usted sobre el crecimiento económico en Perú, ya que hay una gran clase media y una importante reducción de la pobreza. Pero mi pregunta va a otro tema: ¿cuál es su opinión sobre la muerte de Tirofijo en Colombia? Para que sepa, el sistema neoliberal no es la solución para las grandes mayorías de la población del mundo. La concentración del capital en pocas manos es el peor enemigo de la humanidad.
CP. ¿Entonces no cree más bien que ese capital debería estar en manos de todos? Entonces todos seríamos transnacionales.
CP. Cree que el socialismo es un sistema imperfecto en cuestión de generar riqueza. Si comparamos Cuba con Perú, con la delincuencia no puedes caminar por las calles de Perú. Yo he visto en Colombia cómo te asaltan, te sacan todo con punzones y en Perú, cuando salía a caminar después de alguna conferencia, me decían: “Evo, no lleves nada. Cuidado con que te asalten”. Sólo tenía un bolígrafo, siento un golpe, otro golpe, ¿qué había pasado?, yo no sabía y no había mi bolígrafo.
En Cuba estábamos caminando a pie con el presidente de la Cámara de Diputados y no pasaba nada. En Colombia y Perú el problema se ve a simple vista.
Sobre la segunda pregunta, yo no comparto. Tal vez en las décadas de los 50 ó 60 los pueblos levantaban armas contra el imperio, ahora yo veo todo lo contrario, el imperio levanta armas contra el pueblo, como Irak.
La lucha por la liberación, por la igualdad, por la justicia social, por la soberanía no es matando vidas (…) Qué mejor que hubiera un acuerdo político entre el Gobierno y las FARC para terminar con ese problema.
Sobre la muerte de Marulanda, si se confirma que ha muerto en marzo, semejante aparato de Inteligencia, el control satelital de Estados Unidos sobre ese movimiento, y recién se informa dudando todavía. No creo tanto en la Inteligencia yanqui (...).
CB. Hay un comentario generalizado sobre el lineamiento de su gobierno con el gobierno venezolano; de una persistente relación con el presidente Chávez. ¿Cuál es la verdad que no conocemos los ciudadanos? Primero, yo soy admirador y hasta considero como mi padre a Fidel. El otro día nos reunimos gracias a una invitación del presidente Raúl Castro. Estuve reunido como dos horas con Fidel. Lo vi un poco demacrado, pero como siempre muy lúcido, muy sabio, hablamos de manera muy sincera; me recomendó acelerar el cambio de focos ahorradores de energía que han demostrado un ahorro de hasta un 35% a las familias en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz.
Me dijo: “Lo que has hecho en temas económicos está muy bien, en temas sociales también”, garantizando inversión compartimos lo que dijimos antes: socios, no patrones, y yo también tengo socios que están invirtiendo sin ningún condicionamiento.
Sobre Venezuela, yo no sé por qué algunos grupos se molestan tanto con la cooperación de Venezuela. El programa “Bolivia cambia, Evo cumple” es una iniciativa personal con resultados. Por ejemplo, el Alcalde de Mineros vino, un alcalde del MNR, otro del MIR. Uno decía que nunca había entrado al Palacio y otro decía que realmente “Bolivia cambia, Evo cumple” suena en los municipios de todo el país.
Con Venezuela medimos los proyectos, revisamos técnicamente, aprobamos y desembolsamos. No parece mucha plata, pero son tres millones de dólares que en el día recogemos, revisamos, aprobamos y les damos el 20%. No es burocrático, son recursos económicos de cooperación. Venezuela siempre ha cooperado con Bolivia, pero les molesta porque hay resultados con un programa social.
Cosas Chile. Desde afuera lo que se ve es un presidente en una situación muy crítica. ¿Existe la opción de que haya una división civil muy fuerte en Bolivia? ¿Sabes de qué tengo miedo? Quiero que sepan que no tengo miedo a la oposición. Como decía, eso es parte de una lucha permanente, histórica durante la Colonia y la República, durante el modelo neoliberal. No le tengo miedo ni a un golpe de Estado, ni a un grupo de fascistas-racistas. Dicen que no cometa los errores de Venezuela, ¿qué quiere decir eso?, que los gringos se arrepienten de no haber matado en un golpe de Estado a Chávez.
CCH. ¿Quiere decir que tiene miedo a que EEUU lo mate? Mucho más que eso. Aquí los conspiradores, el Gobierno de EEUU junto a esos grupos oligárquicos, la logia de Santa Cruz. Imagínese que hay un 40% de abstención. El 15% ha dicho No. El miedo que tengo es que la gente que nos apoya se levante, que los sectores opositores menores arrasen, es una gran confrontación, a eso tengo miedo yo.
CCH. ¿Miedo a una confrontación entre los sectores de la oligarquía y el apoyo que usted tiene del pueblo? No sé si han escuchado cuando he ido a Llallagua, todos los dirigentes mineros y mayormente el campesino indígena: “Presidente, díganos hora y fecha, y vamos a ir a Santa Cruz”.
CCH. ¿Cómo contiene eso? Estamos en eso; eso es buscar la igualdad, resolver sus problemas, dar agua potable, ese es el tema.
CB. ¿Tiene temor a no poder terminar su mandato? Eso va a sobrar, acuérdese. Va a sobrar tiempo para gobernar; yo no tengo miedo; además de eso, ya no estoy acá para eternizarme, yo te dije alguna vez que acabo mis años de gestión con mi katu de coca, mi quinceañera y mi charango.
CB. ¿De dónde saca tanta energía? Hoy día no viajo, pero el helicóptero o la avioneta en la que viajo es mi dormitorio, mi comedor y mi oficina. Cuando viajo descanso. He aprendido que es mejor dormir que comer, a esa conclusión llegué de acuerdo a mi vivencia y aprovecho esos viajes, y cuando no viajo, muy pocas veces, estoy desde las cinco de la mañana. Hago una siesta de 10 a 15 minutos, a veces hasta media hora. Yo mismo me impresiono.
De niño—me están haciendo recordar— mi comida era tostado, queso, charque, chuño, papa. A veces comía queso con mote o queso con chuño y me acuerdo que mi papá me decía: “Tú pareces gallina, comes todo el día”.
CB. ¿Y sigue así? No ya no.
“Va a sobrar tiempo para gobernar. No estoy para eternizarme; acabo mis años de gestión con mi katu de coca, mi quinceañera y mi charango”.