“...la dimensión tiempo debe quedar exenta de artificiales proposiciones en manos de gente vitanda” Con el bizarro autoctonismo de aspiración ubicua, en América Latina ha nacido un caleidoscópico ritualismo que —entre otras imaginativas y gracejas propuestas— pretende una contundente explicación de la dimensión tiempo; obviamente, se trata de una manipulación desproporcionada y carente de rigor científico.
Para quienes podemos dedicar unos minutos al cultivo filosófico de las perogrulladas, no se nos escapa que el tiempo, como medida que ordena el pasado, el presente y el futuro, responde a una infinidad de cosmovisiones. En este entendido, conviene recordar que al inicio de la Ilustración, se insistió en la concepción lineal del tiempo contrariando la concepción cíclica del mismo, concepción propia de griegos, budistas, hindúes y taoístas. Pero, desbrocemos definiciones así como distinciones:
El concepto de evolución, al que suele acompañar de selección biológica, responde, en la aparente lógica de esa evolución, a un tiempo lineal, de vector ascendente. Este tiempo se concibe como perfeccionable y perfeccionista.
Por otra parte, la expansión del universo está alejando las galaxias entre sí. Este tiempo cósmico parece responder a un ciclo que envuelve y desenvuelve la materia, en el cual aquella diuturnidad roza con frecuencia lo infinito, por no decir lo eterno. Con esta definición seguimos a Aristóteles, Newton y Einstein, para quienes el tiempo es “la medida ordenada del movimiento cósmico”.
En un tercer nivel se nos presenta el tiempo vital, el aquí y ahora de nuestra realidad personal, aquel encuentro inminente y evidente con nuestra temporalidad irrepetible, tiempo vital que ha sido objeto de reflexión filosófica en las últimas dos centurias y que tiene directa relación con el espacio físico inmediato en el cual ejercitamos nuestra locomoción, al cual la moderna antropología denomina proxemia.
Por último, tenemos el tiempo colectivo, que nos abarca socialmente y conciencialmente en la historia, a título de legado cultural, confundido muchas veces con el anterior debido a su imbricación y connaturalidad recíprocas.
Por cierto, debemos acordar que el tiempo es una convención, y por ser tal, no tiene carácter absoluto, simplemente es una categoría que nos permite la comprensión inmediata de la dinámica realidad, mediante la experiencia.
Las citadas breves reflexiones no quieren más que puntualizar que la dimensión tiempo debe quedar exenta de artificiales proposiciones en manos de gente vitanda, dedicada a la sibilina interpolación.
*Marco Antezana es presidente de IDETURCorp.
¿Sector productivo único?
Es común escuchar que el aparato productivo es sinónimo de empresa privada; además, eso se ha relacionado como que la empresa privada sería la única generadora de empleo.
¡Bienvenido a Bolivia!
Un boliviano ha triunfado en EEUU y ha resuelto venir al país a repetir su experiencia. Este hombre, que construyó un imperio con su propio esfuerzo, decidió que era el momento exacto para hacer algo por Bolivia. Ojalá sea así…