Las ferias callejeras ofertan drogas de última generación SANTA CRUZ • Una empresa internacional denuncia que en la feria de Barrio Lindo venden tratamientos de quimioterapia de contrabando.
LA VENTA CALLEJERA • En la foto de archivo, medicamentos que se ofertan en el pasaje Garcilazo de la Vega de La Paz.
La venta callejera de medicamentos del contrabando ha dejado de ser una simple oferta de drogas analgésicas (contra el dolor) y antiinflamatorias, para convertirse en un lugar de expendio de fármacos de primera generación y tratamientos más sofisticados que antes eran sólo de dominio del mercado legal.
William Rivera, jefe de ventas de Laboratorios Tecno Pharma, asegura que en la feria de Barrio Lindo de Santa Cruz, se pueden encontrar tratamientos completos de su línea farmacológica.
“Se venden a precio regalado; son productos por cuya importación legal nosotros pagamos; medicinas que se deben descargar con recetas, incluso tratamientos íntegros de antibióticos de última generación y productos oncológicos (contra el cáncer). Y para el colmo, los vendedores son intocables, cuentan con el respaldo de todos los gremiales, no podemos ni siquiera acercarnos”, se lamenta.
La responsable de Control y Vigilancia de la Dirección Nacional de Medicamentos (Dinamed), Delia Villarroel, reconoce que la comercialización de remedios ilegales va en aumento.
“Están siendo mal almacenados porque están expuestas a la luz, pero con el pretexto de que expenden medicamentos de uso libre, el contrabando crece y lo estamos institucionalizando. Sabemos que hay almacenes ilegales pero no podemos detectar su ubicación”, sostiene.
En pasajes populosos de la zona Max Paredes de La Paz, como La Tablada y la Garcilazo de la Vega, 23 puestos comercializan medicamentos del contrabando, principalmente productos peruanos. En un recorrido que realizó La Razón el jueves, se contabilizaron 16 puestos de venta en el pasaje La Tablada y siete en la calle Garcilazo de la Vega. Allí se ofertan Aspirinas, Ascriptín, Emulsión de Scott, Cafiaspirina, multivitamínicos, antigripales y otros, de procedencia peruana y brasileña.
Una vendedora cuenta que estos productos los traen ellas mismas de Perú, por el Desaguadero. Otras coinciden en que existen mayoristas que les proporcionan la mercadería, y justifican su expendio con el argumento de que “son productos de venta libre, sin necesidad de receta médica”.
Villarroel admite que no existe sanción para este tipo de venta.
“No tenemos atribución para frenar esta situación porque la norma dice que los fármacos de venta sin receta pueden ser comercializados en lugares legalmente establecidos, no aclara que deben ser farmacias”.
EL CONTRABANDO
Movimiento económico • Según datos de Laboratorios Inti, las medicinas de contrabando mueven anualmente $us 30 millones, lo que representa un tercio del monto de la venta legal.
Porcentaje en el mercado • Un estudio de Ceprobol reveló que anualmente se venden 1.744.147 fármacos del contrabando, es decir, el 11% del total consumido durante el 2005.
Testimonios
“Compré una droga de contrabando del Centro Quirúrgico Belga” JAIME MONDACA, presidente de Insumos Médicos Esenciales.
“En toda Bolivia, no existe un proveedor legal de un fármaco llamado Epinefrina. En cierta ocasión, una persona se acercó a la empresa y me pidió que le colabore para conseguir el producto que necesitaba con suma urgencia. Yo debía realizar un viaje a Cochabamba y como me había ofrecido a colaborarla, yo mismo compré este producto del contrabando en el Centro Quirúrgico Boliviano-Belga. Puedo testificar esto porque lo he vivido en carne propia. Existen varios contrabandistas que ofrecen medicamentos de dudosa procedencia y calidad en las instalaciones del Belga, tanto a pacientes como a los médicos y cuando el producto no se encuentra disponible en el mercado nacional, la necesidad obliga a las personas a comprar estos insumos farmacológicos pagando un precio exorbitante”.
“Una contrabandista puso su importadora con nuestros fármacos” WILLIAM RIVERA, es jefe de Ventas de Tecno Pharma.
“En una oportunidad apareció en Santa Cruz una señora que traía los productos de Tecno Pharma de contrabando, desde Paraguay y Chile, y los vendía a las farmacias casi a la mitad de precio del que nosotros ofertamos legalmente. El negocio de la mujer creció mucho con el tiempo y se atrevió a poner su propia importadora que trabajaba paralelamente a la nuestra, pero con precios regalados; incluso contrató tres o cuatro visitadores médicos para la comercialización. Sucedió que desde una farmacia nos pidieron el cambio de un producto y cuando fuimos a la botica nos percatamos de que el producto era de ella porque en Paraguay y Chile el nombre de un medicamento no necesariamente es el mismo con el que se comercializa en Bolivia y su antibiótico, para nosotros, era un multivitamínico”.
“El contrabandista tuvo que entregar su mercadería a la importadora legal” DELIA VILLARROEL, jefa de Control y Vigilancia de Dinamed.
“Recuerdo un caso sobre la internación de un lote importante de Aceite de Hígado de Bacalao que estaba ingresando de contrabando y que la Aduana detectó. Incluso la misma empresa que tenía el Registro Sanitario del producto sabía de este lote. Se desarrolló un operativo de detención de la mercadería y así verificamos que estos insumos no poseían el certificado de despacho aduanero ni el Registro Sanitario, y como la norma establece que los productos que no cuenten con la documentación que acredite su importación legal, éstos no pudieron ingresar al territorio y se inició un proceso judicial contra el responsable. Luego se analizó la composición de los jarabes y se verificó que tenían buena calidad, por lo que se obligó al contrabandista a entregar el lote a la importadora legal”.