Seis soldados extranjeros y decenas de rebeldes murieron ayer en Afganistán en diferentes episodios de violencia, en el día más sangriento para las tropas internacionales, en lo que va del año.
Al mismo tiempo, el ejército afgano señaló que cinco de sus soldados y decenas de militantes fallecieron en varias operaciones en el país ayer.
Cuatro de los soldados extranjeros, que servían a la coalición internacional liderada por Estados Unidos, perecieron al ser blanco de un ataque con bomba y armas de fuego, en las afueras de la ciudad sureña de Kandahar.
Otros dos militares fueron heridos de gravedad y un soldado, miembro de esa fuerza, falleció en un ataque similar durante la noche, en la provincia de Fará.
Un militar polaco de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) murió al estallar una bomba en Paktika. Otros cuatro soldados fueron heridos.
Por otra parte, "en las últimas 24 horas, la coalición (de EEUU) mató a unos 35 insurgentes en varias operaciones", declaró el teniente Nathan Perry.
Mientras, unos 100 insurgentes murieron en dos días, en un operativo del ejército afgano en Kandahar, afirmó ayer un general afgano. El 13 de junio, centenares de insurgentes se fugaron de una prisión de Kandahar, provincia del sur, cuna de los talibanes.
El 2008, 99 soldados extranjeros perdieron la vida en Afganistán, 32 en junio, según un recuento de la AFP. La ISAF y la coalición liderada por EEUU cuentan con 70 mil efectivos desplegados en ese país. Kabul, AFP