Pedido de unidad desde Tiwanaku El willkakuti 5.516 se celebró en Tiwanaku con mensajes de unión. El canciller David Choquehuanca habló de paz, mientras el presidente Evo Morales, autoridades de Gobierno e invitados del cuerpo diplomático recibían al astro rey.
AÑO NUEVO AYMARA • Centenares de personas recibieron los primeros rayos del sol, ayer, en las ruinas de Tiwanaku.
“Un mensaje de paz se ha lanzado hoy para el mundo y para todos los departamentos. Hoy es el primer día de esta parte del hemisferio y tenemos que seguir luchando por la paz”, expresó ayer el canciller de la República David Choquehuanca durante la ceremonia realizada en Tiwanaku en honor al año nuevo aymara 5.516.
A las 7.00, el helicóptero que transportaba al Presidente de la República y su comitiva aterrizó dentro del complejo arqueológico de Tiwanaku. Acto seguido, se dio inicio al ritual de bienvenida del año nuevo aymara.
Cuatro amautas fueron los encargados de preparar las ofrendas que posteriormente fueron entregadas al “tata Inti” por el Primer Mandatario.
Entre las autoridades presentes en el evento se encontraba el canciller David Choquehuanca junto a autoridades municipales de Tiwanaku. También acudieron al lugar los embajadores de Cuba, Venezuela y otros miembros del cuerpo diplomático.
El solsticio de invierno o celebración del willkakuti (el retorno del sol) consiste en recibir los primeros rayos del sol cada 21 de junio, pues esa fecha marca un nuevo año en la región andina.
Alfredo Velásquez, primer Inca Andino Inti, elaboró las mesas y explicó que este año “no estamos viniendo a pedir dinero al tata Inti, sino la unidad del país. Que todo se conserve bien y nos tratemos como verdaderos hermanos”, indicó.
Ni el frío ni el cansancio apagaron la alegría de los miles de presentes que llegaron a Tiwanaku desde el viernes por la noche hasta antes de la madrugada del sábado. Cientos de personas que se apostaron en la pirámide de Akapana y los alrededores fueron testigos de la salida de los primeros rayos del sol a las 7.15, y de esta forma comenzó el festejo.
Lucas Choque Apaza, amauta de la comunidad, explicó que este nuevo año se tiene un buen presagio. “Primero, porque la madre tierra nos recibió con la neblina y eso es bueno, luego el padre sol salió suave, muy amable, como acariciándonos. Esto nos enseña a que debemos ser amables con todos, sean buenos, malos, ricos o pobres, porque el sol da su calor sin distinción”, explicó la autoridad originaria.
Con las manos extendidas, los presentes recibieron la energía de los primeros rayos solares. Acto seguido, se abrazaron y felicitaron por el inicio del nuevo año.
La música fue parte fundamental del evento, pues desde la madrugada varios grupos tuvieron presentaciones dentro del complejo arqueológico.
Entre los asistentes se observó a gran cantidad de jóvenes que se sumaron al festejo del año nuevo aymara con bailes al compás de ritmos autóctonos que eran interpretados por los comunarios del lugar y otros de comunidades cercanas.
Dentro del complejo arqueológico se comercializaban mesas para sahumar entre 10 y 20 bolivianos. Hubo gente que aprovechó la celebración para elevar mesas a la Pachamama para pedirle prosperidad. “Estamos aquí porque esta celebración es muy especial para nosotros. Muestra nuestra riqueza arqueológica”, comentó Mariana Padilla, una de las asistentes a la celebración.
Por su parte, Bernardo Escóbar, quien acudió al evento con toda su familia, indicó que esto es parte de nuestra cultura. Para él, “el willkakuti es volver a nuestras raíces. Esta celebración fue muy interesante”.
El festejo, para algunas personas, no sólo se limitó a dar la bienvenida al sol renovado, sino que fue motivo para el consumo de bebidas alcohólicas en exceso. Cerca de las 9.30, una vez finalizado el festejo, tanto en las ruinas como en los exteriores se pudo observar a gente, principalmente jóvenes, que continuaban en estado de ebriedad.