Las manos extendidas al cielo, los ojos cerrados y el rostro aún entumecido por el frío. Los vecinos y autoridades de Mallasa, al sur de la ciudad de La Paz, se unieron a un nutrido número de turistas que llegaron de madrugada al Valle de la Luna, cuyo paisaje rocoso recibió al renovado sol en el willkakuti 5.516.
A eso de las 6.00 se iniciaron los preparativos para la mesa ritual que la Subalcaldía de este distrito preparó para la ocasión.
El amauta, con la ayuda de hojas de coca, alcohol, algodón y los demás elementos rituales, fue armando la ofrenda, mientras los vecinos explicaban a los visitantes extranjeros el significado de cada uno de los elementos a quemarse luego en la hoguera.
A eso de las 7.40, el sol al fin hizo su aparición entre las rocas del singular paisaje, regalando sus rayos a los asistentes. “Se sobrepasó toda expectativa, estuvo muy concurrido”, comentó el subalcalde Jaime Rivera.
Para celebrar con los visitantes, las autoridades ofrecieron un desayuno tradicional consistente en un api con llauchas.