Más de un centenar de personas se acomodaron alrededor del templete del estadio en la ciudad de La Paz para cargarse de buena energía con los primeros rayos de sol que nacía este 21 de junio, al celebrar el nuevo año aymara.
Ritmos andinos con instrumentos de vientos se dejaban oír desde las cuatro esquinas que cobijan el Templete Tiwanakota, escenario en el que se desarrolló un ritual con amautas y autoridades municipales y originarias.
Para el willkakuti se prepararon dos mesas dentro del templete —cuyas réplicas estaban decoradas con aguayos, illas y coca —donde se pidió bendiciones al Sol y también a la Pachamama.
El amauta Edmundo Pacheco, junto a otros sabios andinos, prepararon para esta ocasión dos mesas (una de color y otra blanca) con las que buscaron el equilibrio en el área política, espiritual, económica y social del país, e ingresar así al taipi (el centro, el encuentro) para el diálogo y la armonía que tanto necesita la población en estos tiempos.
A eso de las 7.00, los amautas prendieron el fuego para quemar las ofrendas para el astro rey. “Estas dos mesas permitirán equilibrar el espíritu del hombre”, comentó Pacheco.
A las 7.15, el Sol empezó a asomar entre los edificios miraflorinos mientras la gente mantenía silencio. Con las manos extendidas en dirección a la réplica del monolito Benett, los asistentes se cargaron de energía y pidieron bendiciones, acompañados por los instrumentos de viento.
Terminado el acto, el oficial mayor de Culturas, Wálter Gómez, aseguró que La Paz es hoy un espacio de diálogo cultural. "Esto nos permite celebrar un año nuevo aymara entre todos los ciudadanos, las autoridades y la comunidad", comentó.