En junio del 2001, la temperatura cayó hasta los 14 grados centígrados bajo cero en Potosí, así que algunos padres preferían no enviar a sus niños a los colegios. Hoy los calefactores van a repoblar las aulas.
Texto: Jorge Quispe • Fotos: Miguel Carrasco
Cuando el invierno llega a la ciudad de Potosí, los primeros afectados son los niños. El termómetro puede descender a varios grados centígrados bajo cero y los casos de resfríos y afecciones pulmonares se disparan en la población estudiantil del grado inicial, y ni siquiera los profesores se salvan de las enfermedades.
En junio del 2001, la temperatura en la Villa Imperial descendió hasta los 14 grados centígrados bajo cero. ´El frío castiga a nuestros pequeños de los cursos de prekinder y kinder´, expone la directora de la escuela Genoveva Ríos, Blanca Benavides Ríos.
Preocupados por estas condiciones, en las que los estudiantes aún así deben asistir a las escuelas, el proyecto Sembrando Gas, en una alianza estratégica entre instituciones públicas y privadas, instaló calefones, hornos industriales y cocinas de dos hornallas en 27 establecimientos y 39 unidades educativas de la ciudad de Potosí para mejorar la vida los escolares con la utilización del gas natural.
´En invierno y otoño algunos padres preferían no enviar a sus hijos a pasar clases, pero ahora no habrá más ese problema porque el calor de los calefactores combatirá el intenso frío´, formula la profesora Juana Junco, de la escuela Genoveva Ríos, quien lleva 16 años como maestra de primaria.
El valor del calor en el aula
Desde la sala de dirección de la escuela Genoveva Ríos, la directora Blanca Ríos Benavides intenta disimular los celos que siente por los niños de los diez cursos donde fueron instalados los calefactores. Sin embargo, con la experiencia de 35 años en el magisterio, saluda la iniciativa del proyecto Sembrando Gas y sus asociados. “Ahora, los estudiantes no podrán perderse las clases durante todo el año, aún haga frío, porque esto les ayudará”, expresa la docente.
En la unidad educativa del turno de la tarde, los beneficiarios son 246 alumnos, pero el número global de las 39 escuelas a las que llega el plan beneficia a unos 22 mil estudiantes en toda la urbe. En los cursos, la temperatura alcanza a los siete grados centígrados, pero sube hasta los 18 y hasta 20 grados centígrados con el calefactor.
El calor cobija a los pequeños de kinder y prekinder sentados en sus sillas alrededor de pequeñas mesas sobre un piso de machihembre.
´Yo nunca me resfríe, ahora con este aparato en el curso será mucho mejor pasar clases, porque no hará tanto frío´, sostiene Williams García Flores, de cinco años, la tarde del 23 de mayo en Potosí. Williams, aún no sabe que el proyecto Sembrando Gas empezó en noviembre del año pasado.
Dirigido a colegios fiscales
La cuarta etapa de este plan en Bolivia, ahora en Potosí, comenzó el 2007 con la suscripción de los convenios con el gobierno municipal de Potosí y Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos. El primero paga el costo que demandará el uso del gas natural en las 39 unidades educativas y el segundo brinda apoyo técnico y supervisión en la instalación interna y la extensión de la red secundaria del gas natural para llegar a colegios.
A ellos se suman la Cooperación Técnica Alemana mediante GTZ Energía, la Corporación Andina de Fomento (CAF), el Consejo Empresarial para el Desarrollo Sostenible (Cedes), Transporte de Hidrocarburos (Transredes) y Sinchi Wayra, que proveen recursos no reembolsables para la ejecución del proyecto en escuelas y colegios fiscales. La elección de los establecimientos se efectúa por su cercanía con las redes de gas natural. Prekinder, kinder y primaria son los grados a los que dirige su atención el proyecto.
Después de la planificación se procede a la contratación de las empresas que dotarán las cocinas, los calefactores y los hornos. Ahí entra Iver Martínez Reymar, de la empresa Construcciones Raycon, que instala los calefactores.
Las estufas argentinas marca Lognvie miden 50 centímetros de alto por 70 centímetros de ancho y proporcionan 5 mil kilocalorías por hora. “La chimenea es horizontal por lo que el curso nunca se contaminará debido a que los gases quemados son expulsados afuera”, explica Martínez Reymar. Los aparatos fueron puestos en la primera quincena de mayo en la escuela Ríos, cuestan 350 dólares por unidad y tienen una vida útil de aproximadamente 20 años.
Reymar, junto a la gente de Sembrando Gas, realizaron antes talleres para el manejo y cuidado de los calefactores, luego los profesores hicieron lo mismo con los niños de todos los cursos.
Casi al mismo tiempo, llegaron los hornos industriales y las cocinas con dos hornallas. ´El desayuno escolar se prepara ahora con mayor comodidad y limpieza, además el horno permite que los estudiantes guiados por sus profesores puedan practicar repostería, todo con el gas natural´, señala la profesora de primaria Juana Junco, mientras sirve un caliente api.
Ahora los niños son energéticos
Patricia Benavides Miranda es maestra del 2do. curso Sección A y al igual que otros profesores prepararon junto a los niños una feria cultural en la escuela Genoveva Ríos para explicar el uso de los recursos renovables y no renovables para el lanzamiento del proyecto.
En el centro del patio de la escuela y ante la mirada atenta de maestros y padres de familia, un grupo de niños empieza su participación: ´¡Somos energéticos!´, se escucha a los pequeños declamar.
´Yo me sirvo elementos de energía/Las plantas reciben del sol un beso cariñoso/ El sol sale de día, se esconde de noche/ Soy agua cristalina llevando energía ¡Somos energéticos!´, finalizan en medio de aplausos en la fría tarde.
A tres metros, otro grupo representa una breve teatralización de los recursos renovables y no renovables con el sol, el viento y el agua como sus personajes.
´Mi luz pueda dar electricidad´, se oye al sol y luego: ´Soy el agua la nube más pequeña´, “Yo el viento, y los tres damos energía”.
En una esquina, un experimento demuestra que la basura se puede aprovechar para obtener gas en forma de metano y por último se escucha a ´La canción al gas natural´, por parte de un coro.
La feria cultural de la escuela Genoveva Ríos entra en el concurso de actividades complementarias que convocó Sembrando Gas y se repite con otros niños y otras iniciativas en el resto de las unidades beneficiadas por este plan.
´Ahora estamos en la quinta etapa del proyecto en la ciudad de El Alto donde vamos a beneficiar a unas 70 unidades educativas, luego 20 centros de salud. Vamos en el 30 por ciento de la ejecución del plan, porque en agosto nos iremos a Oruro´, menciona Gonzalo Lima Vacaflor, coordinador general del proyecto Sembrando Gas.
En julio acabarán de instalar el plan en Potosí, en pleno invierno todavía. Fuera de las aulas, la temperatura seguirá descendiendo, pero dentro, el termómetro subirá a los 18 y hasta 20 grados centígrados, lejos de los ocho grados centígrados bajo cero de hace años.
ENERGÍA
Los recursos renovables en Bolivia son: el agua de los ríos para generar energía mediante hidroeléctricas, el sol para los paneles fotovoltaicos y sistemas termosolares, el viento que mueve las turbinas eólicas para generar electricidad y la leña, th\'ola que son elementos vegetales (biomasa) utilizados en el área rural.
Los no renovables son: el petróleo que es transformado en gas licuado, gasolina, querosén, diesel oil y aceites; el carbón que se encuentra en minas y sirve para generar energía eléctrica y por último el gas natural, que se emplea como combustible y materia prima para la petroquímica.