El proceso de estructuración de la ´República Andina de Bol´, hace diez años, fue relativamente sencillo ya que primó una masiva emigración de los blancos y mestizos no ´aymara-quechua-hablantes´ al oriente. Estos ex andinos, se vieron obligados a ‘vender’ sus propiedades (pagadas en
ilíquidos bonos de desarrollo), llevando apenas con ellos sus muebles y equipos. Toda esta emigración implicó el traumático y costoso reasentamiento de más de medio millón de personas en Cochabamba y Santa Cruz. Mientras en las capitales de altura sobraba por primera vez la vivienda estatal (por desalojo), en la ´Vía´ oriental hubo —sumando naturalmente el déficit histórico— la necesidad de construir casi medio millón de nuevas viviendas. Esta fue a un tiempo la Némesis y la tabla de salvación de la nueva ´República Oriental de Vía´.
Tanto la CAF como el BID abrieron, en esos primeros años, líneas de crédito subsidiado con tres a cinco años muertos para el financiamiento de un enorme proceso de urbanización y construcción de vivienda e industria que sirvió, no sólo para resolver el problema del déficit, que durante dos años se precipitó sobre las dos ciudades, sino para generar masivamente, a partir del proceso, empleo e industria local. Se suscitó una ampliación desmesurada de la fabricación de cemento, ladrillo, vías y en especial un mercado interno que consolidó muy rápidamente al Mutún.
Se suscitó, al mismo tiempo, un enorme esfuerzo solidario en el que aquellos que tuvieran espacios familiares de más de cien metros cuadrados recibieron, con renta pagada por el Estado, a una o más familias migrantes. Al mismo tiempo, la inyección de cerca de seis mil millones de dólares frescos disparó el empleo y la inversión en exploración y desarrollo del nuevo gas en ´joint ventures´, con una inversión equivalente de socios sudamericanos, europeos, asiáticos y norteamericanos. La producción actual de 346MMmcd casi ocho veces la original (fracción casi olvidada que de acuerdo al convenio de secesión, todavía se comparte con la ´República Andina de Bol´), sumada a las exportaciones de la Planta de Monómeros Viabrasilera y el resto del desarrollo petroquímico y siderúrgico del oriente, y naturalmente, el boom del trigo transgénico de invierno que complementó el de la soya, convirtieron en estos diez años a Vía, en un país que exporta ya cerca de quince mil millones de dólares. Con un crecimiento sostenido de dos dígitos, a Vía se la reconoce como ´el Milagro Sudamericano´. Las autonomías chiquitana y guaraní atraen ya cerca de medio millón de turistas anuales, mayoritariamente europeos.
Al hacer un balance, ahora en el 2020, reconociéndose lo difícil que fue esta década para todos, cabe afirmar que sin duda, la antigua Bolivia salió ganando con la secesión. Dos naciones muy diferentes encontraron sus propios caminos.
*Jorge Zapp es consultor internacional.
N.D.: La Razón repite hoy la columna de Jorge Zapp, subsanando un error de edición en el artículo del sábado, cuando incorrectamente se publicó la cifra mil millones de dólares, en vez de quince mil millones de dólares.
Referéndum ratificatorio
El 10 de agosto es el día que estamos convocados para emitir un nuevo mandato vinculante mediante el mecanismo de consulta popular directa o referéndum, instituido en nuestra Constitución Política del Estado a partir del 20 de febrero de 2004.
¿Cuánto puede soportar la democracia?
Muchos analistas y ciudadanos consideran que la ola de referendos traerá escaso beneficio al país. Otros tantos opinan lo contrario.