Muchos analistas y ciudadanos consideran que la ola de referendos traerá escaso beneficio al país. Otros tantos opinan lo contrario. Sin embargo, en los diversos análisis presentados desde que se desencadenó la ola de referendos en el país, es posible identificar una omisión. Por eso, a fin de fomentar el debate al respecto será bueno plantear una pregunta para tratar de suscitar varias respuestas y generar así alternativas de solución. La pregunta es la siguiente:
¿Cuánta participación puede soportar una democracia? Es decir, ¿cuánta participación directa de la población tiene que tener una democracia para poder ser tal?
En cierto modo, gran parte de los problemas nacionales surge de la forma de entender a la democracia. Después de todo, uno de los lemas del actual Gobierno es el de ser una ‘revolución democrática’. De modo similar, los sectores de oposición también reclaman para sí el valor de ser ‘demócratas’. Hasta tal punto ha llegado esta lucha de conceptos sobre la democracia, que ambos bandos han recurrido al recurso democrático, es decir, los referendos. Aparentemente, ¡la respuesta más democrática!
Sin embargo, tal salida sólo demuestra que se manejan con un concepto bastante básico —y por lo tanto incompleto— de lo que realmente implica la democracia. Una definición de diccionario escolar menciona que es el gobierno del pueblo. De ahí que tanto el Gobierno como los sectores y regiones opositoras se lancen a procesos electorales, dejando que ´el pueblo´ decida. Para algunos es muy bueno y para otros, peligroso. Y este amplio disenso se debe precisamente al modo de entender cómo debe llevarse a cabo ese gobierno del pueblo.
En todo caso, sólo queda explicitar la sutil pero importante omisión señalada al inicio, que además es válida para cualquiera de los bandos. Existen temas sobre los cuales la mayoría de una región, o de un país, o incluso la mayoría del mundo entero no tiene la facultad para decidir. Porque si tuviera tal facultad, la democracia se pervertiría rápidamente y se convertiría en la tiranía de las mayorías coyunturales. La historia lo ha demostrado dolorosamente, no seamos nosotros uno de esos ejemplos.
*Jorge Eduardo Velarde R. es cientista político.
Referéndum ratificatorio
El 10 de agosto es el día que estamos convocados para emitir un nuevo mandato vinculante mediante el mecanismo de consulta popular directa o referéndum, instituido en nuestra Constitución Política del Estado a partir del 20 de febrero de 2004.
"La República Oriental de Vía"
El proceso de estructuración de la "República Andina de Bol", hace diez años, fue relativamente sencillo ya que primó una masiva emigración de los blancos y mestizos no "aymara-quechua-hablantes" al oriente.