Tarija vivió una jornada serena; sólo hubo incidentes aislados El frío retrasó el inicio de la votación en las provincias. Muchas personas se quejaron de haber sido depuradas. Miembros del Movimiento Sin Techo obstruyeron la vía hacia Potosí. En Bermejo, los colonizadores bloquearon dos comunidades.
DURANTE LA VOTACIÓN • Un comunario perteneciente a la localidad de Colón Sur, ubicada a algunos kilómetros del municipio de Padcaya, coloca su papeleta en una ánfora de votación.
El departamento de Tarija cerró ayer el ciclo de referendos autonómicos que se vivieron en cuatro regiones del país, pese a la oposición gubernamental. Fue una jornada electoral donde primó la tranquilidad, salvo algunos hechos aislados, como bloqueos carreteros, la quema de ánforas por parte de los indígenas y amagos de enfrentamientos, principalmente en algunas zonas del área rural del departamento.
El intenso frío que se registró en esta región —menos dos grados al amanecer— retrasó en muchos casos que las mesas electorales comiencen a funcionar a las 8.00, tal y como estaba previsto por la Corte Departamental Electoral (CDE). Sin embargo, al pasar las horas la gente comenzó a llegar a los recintos electorales para emitir su voto, aunque en poca cantidad.
Mientras que la información inadecuada sobre la depuración molestó a los ciudadanos, ya que en muchos recintos fueron más la cantidad de depurados que aquellos habilitados para votar.
La jornada electoral comenzó muy temprano con una misa en la ciudad de Tarija, donde las autoridades departamentales y sus invitados participaron en la homilía dominical. Después fueron a recibir al prefecto de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, quien llegó ayer a la capital chapaca para sumarse a sus colegas de Beni, Ernesto Suárez; de Pando, Leopoldo Fernández, y de Santa Cruz, Rubén Costas.
A ellos se sumaron la alcaldesa de Sucre, Aydée Nava, y otras autoridades chuquisaqueñas que dieron su apoyo moral al anfitrión Mario Cossío y lo acompañaron a emitir su voto en el colegio Juan Misael Saracho.
Con aplausos y “viva a los gobernadores”, un grupo de gente esperó a las autoridades quienes auguraron un triunfo contundente de la autonomía en el país.
“Estamos todos contentos porque hemos tenido una jornada de paz, de tranquilidad, porque se está escribiendo una nueva historia; aquí nace una Bolivia autonómica”, afirmó Cossío.
“Hoy es un día histórico porque termina un proceso de cuatro departamentos refrendando el sueño de tener estatutos y de dar el paso fundamental”, acotó por su parte Rubén Costas.
Más temprano, en la periferia de Tarija, autonomistas y gente afín al MAS bloquearon vías. Desde las 8.00, por ejemplo, jóvenes autonomistas cerraron el acceso al Mercado Campesino, para impedir el ingreso de masistas y de campesinos aliados al Gobierno que pudieran boicotear el referéndum en esta área.
Al final, la unidad educativa Lidia Campos, en la mencionada zona, abrió sus puertas y se realizó el referéndum, aunque la gente acudía en poca cantidad.
Mientras tanto, en la carretera a Tomatitas, en el barrio Los Barrancos, desde tempranas horas se apostaron miembros del Movimiento Sin Techo, afín al oficialismo, bloqueando la carretera que conecta a la capital chapaca con Potosí y La Paz.
Anoticiados del bloqueo, un grupo de jóvenes autonomistas —algunos pertenecientes a la Unión Juvenil Cruceñista—, armados de escudos caseros hechos de turriles, intentaron desbloquear la vía. Luego de enfrentamientos verbales, llegó la Policía y evitó mayor confrontación entre ambos grupos.
Hasta el final de la jornada de votación, el bloqueo —donde se hallaba Adolfo Cerrudo, el agresor de periodistas— se mantuvo.
Entre tanto, en la cárcel de Moros Blancos, en la capital, no se realizó el referéndum por una disposición del Ministerio de Gobierno, según informó el gobernador del recinto penitenciario.
El panorama en el área rural se presentó sin novedades. En el caso de Padcaya, población donde se temían problemas, se instalaron las seis mesas electorales sin incidentes. Lo mismo ocurrió en las comunidades tarijeñas de El Abra de la Cruz y Colón Sur.
Otro fue el panorama en el municipio de Bermejo, donde los colonizadores procedieron a quemar ánforas y evitaron que el acto electoral se realice en dos de las 24 comunidades. En Villamontes, los indígenas weenhayek quemaron dos ánforas y aseguraron que no se votó en 22 comunidades indígenas.