La Corte Suprema de EEUU confirmó ayer que el derecho de cada persona a poseer un arma está garantizado por la Constitución y que no puede ser limitado en nombre de la seguridad pública.
Por cinco votos contra cuatro, la mayor instancia judicial del país confirmó la invalidez de una ley de la ciudad de Washington, capital del país, que prohíbe a sus habitantes poseer pistolas.
Es la primera vez en casi 70 años que la Corte Suprema se pronuncia sobre este tema ultrasensible en Estados Unidos, considerado por una gran parte de la población esencial para la identidad estadounidense.
Esta decisión podría permitir a los defensores de las armas cuestionar las leyes locales que regulan la posesión y licencia de armas. El candidato demócrata a la Casa Blanca, Barack Obama, estimó que la decisión "avanza en la idea de que si actuamos de manera responsable, podemos al mismo tiempo proteger el derecho constitucional de portar armas”. Washington, AFP