Desde que ha asumido Evo Morales como presidente es cotidiano escuchar que se ha abandonado a la clase media; sin embargo, no se precisa a qué tipo de personas se refieren exactamente. El concepto de clase media es polisémico. Carlos Marx se refería, para su época, a todos aquellos que se encontraban entre el trabajador asalariado y el capitalista, o sea, eran personas que se dedicaban a los pequeños negocios y granjas, economías familiares, venta al por menor, etc.
En los países que han tenido un proceso acelerado de industrialización hay una tendencia hacia la desaparición de esta antigua clase, dando lugar a una nueva clase media compuesta por trabajadores no manuales sin propiedad, es decir, “profesionales y técnicos” que están ocupados entre el ejercicio de la autoridad empresarial, los denominados de “cuello blanco”, y los que ejercen actividades puramente operativas.
En Bolivia, la realidad es otra. La primera clase media, los pequeños propietarios que ejercieron el trabajo de manera directa, en vez de disminuir han ido aumentando y son los indígenas de diversos grupos étnicos que, al migrar a las ciudades, crearon su autoempleo en el comercio, pequeñas empresas, transporte, etc. Constituyen, en términos numéricos, la mayoría de la población boliviana y desde el año 2000 se han convertido en la principal base política del MAS hasta llevar a Evo Morales a la Presidencia. Es comprensible esta actitud debido a que se trata de la clase más vapuleada y sometida a la pobreza; por eso, muchos no la consideran clase media.
Por otro lado, los profesionales y técnicos, antes de 1980 eran casi un monopolio de la gente blanca mestiza que trabajaba en todos los espacios de la burocracia pública y privada; de ahí que se ha construido una creencia social de clase media referida exclusivamente a ellos.
Esta gente ha edificado una idiosincrasia de admiración excesiva hacia lo externo y moderno y un rechazo hacia lo propio y lo indígena, por eso ha tenido por siempre una mentalidad demasiado pastiche. Es la gente que discursa que está abandonada por el proceso de cambio, aunque, viendo las caras, estas personas continúan monopolizando el aparato estatal liderado por Evo Morales.
Después de 1980, aceleradamente comenzó el ingreso de los hijos de los indígenas migrantes a las universidades públicas y otras instituciones de profesionalización, constituyéndose otra capa de profesionales y técnicos en franco crecimiento en términos numéricos. Por lo tanto, nace una nueva clase media, con estilos de vida y cultura totalmente distintos respecto a la clase media blanca mestiza. Muchos de ellos, si bien se encuentran en actividades de decisión, tienen ocupaciones más operativas y de bajo rango en las instituciones burocráticas, mientras que otros están desocupados. Esta gente es la que ha sufrido con mayor visibilidad la discriminación, pero también es la que desde la academia ha elaborado con mayor coherencia la interpelación a la sociedad colonialmente estructurada.
Esta nueva clase media, a pesar de seguir excluida de los espacios de poder estatal actual, continúa apostando por el proceso de transformación.
*Félix Patzi es sociólogo, fue ministro de Educación (2006 - 2007).
De aniversarios y partidos de fútbol
Casualmente, por los mismos días se dieron dos eventos que, sin estar directamente conectados, me dieron lugar a una profunda reflexión sobre este país y su trágico destino: el primero, el recordatorio de nuestra derrota en el Chaco hace 73 años, seguido al día siguiente por otra decepción: nuestra derrota ante Chile en el estadio Siles por las eliminatorias al mundial 2010.
¿Cultura del diálogo?
En Bolivia pasa algo curioso. Después de más de dos años de venir escuchando que “somos de la cultura del diálogo”, no sólo no se ven buenos resultados sino que “dialogar” parece haber cambiado de significado por lo que los circunstanciales servidores públicos hacen arrogándose el derecho de la última palabra sólo porque tienen el poder.