El presidente Evo Morales hizo ayer gala, una vez más, de su buena forma y de su carácter campechano cuando se vio obligado a saltar del avión que le trajo a Argentina por una escalerilla doméstica de apenas unos peldaños.
El avión que trasladó a Morales a Tucumán no desplegó la tradicional escalerilla a su llegada al aeropuerto. Ante la eventualidad, la organización buscó a toda prisa una frágil escalerilla de aluminio. Pocos apostaban a que Evo pudiera bajar por tan inestable mecanismo, pero el Mandatario boliviano se agachó, bajó los primeros peldaños y salvó de un salto los últimos. Tucumán, EFE