El ex asesor de Inteligencia Vladimiro Montesinos exculpó ayer al ex presidente de Perú Alberto Fujimori de los cargos que se le imputan en el juicio que se le sigue en Lima por violación a los derechos humanos.
Al inicio de la audiencia, Montesinos recalcó que, a pesar de que no ´está garantizado el debido proceso´, dará su testimonio por considerar que el ex mandatario no tiene ´ninguna responsabilidad de los hechos que tiene materia en este proceso´.
El ex asesor y quien fue la mano derecha de Fujimori durante su gobierno (1990-2000) rechazó, en calidad de testigo, acogerse a su derecho a guardar silencio y dio inicio a su declaración.
Fujimori (1990-2000) es procesado desde diciembre pasado por dos casos de violación a los derechos humanos: las matanzas de Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992), donde murieron 25 personas, así como por el secuestro del periodista Gustavo Gorriti y el empresario Samuel Dyer durante su gobierno.
Montesinos afirmó que él, al igual que el ex presidente Fujimori, no tiene ninguna responsabilidad en los sucesos de Barrios Altos y La Cantuta, e insistió en que no respondería a ´nada relacionado al 91 hacia atrás, ni del 92 hacia delante´.
Con esas fechas, el ex asesor de Inteligencia dejó claro que no iba a revelar información referida al régimen fujimorista más allá de los hechos que involucran al proceso judicial en marcha: las violaciones a los derechos humanos citadas ocurridas en 1991 y 1992. Lima, AFP
Justifica los delitos cometidos
El ex asesor presidencial peruano Vladimiro Montesinos justificó ayer los delitos ´por razones de Estado´, antes de dar por finalizada su comparecencia como testigo en el juicio que se sigue al ex mandatario Alberto Fujimori por violaciones a los derechos humanos.
Montesinos admitió que ´sí´ se pueden cometer delitos, tras reconocer ante el fiscal que ´por razones de Estado´ se han interceptado conversaciones telefónicas durante el régimen fujimorista (1990-2000).
Recordó que el gobierno del ex presidente estadounidense, el republicano Ronald Reagan (1981-89), armó a la contra nicaragüense para aplacar la revolución sandinista con ´armas traídas de Irán´, en alusión al escándalo ´Irangate´.
´Perú no es una isla y si la primera potencia en época de bipolaridad tomó esa decisión, ¿por qué no lo podía tomar el Perú para solucionar el problema de Sendero Luminoso y el MRTA?´, se preguntó el ex asesor, al justificar la guerra antisubversiva que él diseñó entre los años 1990 y 2000. Lima, EFE