"Vi que tenían camisetas del Che y pensé, nada, éstos son de las FARC" Los rehenes y los rebeldes tenían la información de que iban a ser llevados ante un líder de las FARC. Durante el operativo, los guerrilleros y rehenes no sospecharon del rescate. Ingrid Betancourt relata la versión de cómo vio los hechos.
El rescate de los 15 rehenes que estaban en manos de las FARC ocurrió en una zona selvática a 70 km de allí, en un paraje sobre el río Apaporis, en una operación realizada por un grupo de Inteligencia militar y que fue calificada de impecable por Ingrid Betancourt.
En aparente buen estado de salud, Betancourt bajó del avión con un sombrero y un chaleco camuflados y luego se abrazó al pie de la escalerilla con su madre, Yolanda Pulecio, y también con su esposo, Juan Carlos Lecompte.
El rescate despertó expectativa mundial. Ya en la base militar, hicieron uso de la palabra las autoridades militares que destacaron el “operativo de película”. Les siguieron 12 de los 15 rehenes rescatados, quienes dieron las gracias a sus camaradas por la operación. Luego fue el turno de Betancourt.
´Quiero primero darle gracias a Dios y a los soldados de Colombia´, dijo en su primera declaración Betancourt, de 46 años, que estuvo secuestrada desde el 23 de febrero del 2002. ´La operación fue absolutamente impecable´, narró y reveló que hacia las cinco de la madrugada sus custodios les informaron que iban a ser trasladados. A esa hora, agregó, había rezado el Rosario, con la firme esperanza de que una comisión llegara a liberarla.
´Después nos hicieron empacar los equipos. No sabíamos qué y una hora antes de que llegaran los helicópteros, el comandante ‘Asprilla’ habló conmigo y me dijo que todos íbamos a subir en un helicóptero, que nos iban a llevar, no sabían ellos a dónde, pero era para hablar con un jefe, un mando.
…A mí (entonces) se me rompió porque más cautiverio, perder las esperanzas de una liberación.
Luego oímos los helicópteros. Miré para arriba, al cielo, y pensé: qué curioso es sentir felicidad oyendo un helicóptero cuando durante siete años, cada vez que oigo el helicóptero, se me acelera el pulso, me da miedo, tengo que coger el equipo, correr, escondernos. Estos eran helicópteros blancos. Sentí que era emocionante. Nos hicieron cruzar el río. Llegamos a un sitio, todos con un guardia guerrillero armado al lado. La guerrillera que me tocó a mí era tosca: \'Apúrese, ándele\', como siempre.
Llegaron los helicópteros y salieron unos personajes absolutamente surrealistas; unos señores vestidos con unos logos y unas cosas que los certificaban de ser delegados de yo no se qué cosa. Y yo miraba todo esto y decía: ‘¿Pero esta gente quién es? ¿Qué comitiva internacional es ésta? Pensé: ‘¿Será que nos van a volver a poner de payasos en otro nuevo circo?, y yo no quiero prestarme para esto’.
Entonces, hablaron dos comandantes. Miré más de cerca y vi que tenían camisetas del Che Guevara y pensé: ‘Esto es de las FARC. Esto no es una cuestión ni salud, no es nada’. Y después nos dijeron que podíamos subir al helicóptero, pero hacerlo esposados. Y eso fue muy humillante´.
Betancourt narró que ni los guerrilleros ni los cautivos sospecharon de la operación y que sólo supieron lo que ocurría cuando uno de los supuestos guerrilleros les gritó: ´Somos del Ejército de Colombia, ustedes están libres´.
´En ese instante —agregó— casi hicieron caer el helicóptero por los saltos de alegría que daban, en medio de lágrimas, al saberse libres de la guerrilla de las FARC´.
El ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, explicó que el rescate se decidió después de que se logró infiltrar al secretariado de las FARC para convencer a los rebeldes de la necesidad de trasladar a los rehenes en un helicóptero. ´El helicóptero, que en realidad era del Ejército nacional, y tripulado por personal altamente calificado de nuestra Inteligencia, recogió a los secuestrados en inmediaciones del departamento del Guaviare hace unos minutos, y están volando libres, sanos y salvos´, indicó. ´Es una alegría inmensa´, declaró en París Lorenzo Delloye, el hijo de Betancourt. Bogotá, AFP y La Razón
El rescate en cuatro frases
OPERATIVO IMPECABLE • “Yo soy testigo de lo que fue eso, la operación fue absolutamente impecable; las personas que hicieron el operativo lo hicieron de manera impecable; nosotros no sabíamos lo que estaba pasando, no se disparó un solo tiro, no se mató a nadie; nos sacaron con grandeza”. Ingrid Betancourt
INCERTIDUMBRE • “Una hora antes de que llegaran los helicópteros hablé con el comandante ‘Asprilla’ y me dijo que nos iban a montar a todos en un helicóptero y que de ahí nos iban a llevar a un sitio que no se sabía dónde era, pero que íbamos a poder hablar con un comandante, yo pensaba que era ‘Alfonso Cano’´. Ingrid Betancourt
SENSACIÓN • “Llegaron los helicópteros y debo confesar que cuando vi los helicópteros blancos sentí algo muy raro porque siempre que oíamos los helicópteros nos tocaba salir corriendo y escondernos. Esta vez los podíamos mirar de frente y esperábamos que aterricen”. Ingrid Betancourt
LIBRES • “De pronto un golpe... neutralizaron a los comandantes que se habían montado con nosotros en el helicóptero y el jefe del operativo gritó: ‘¡Somos del Ejército nacional! ¡Ustedes están libres!’. Quiero compartir con ustedes esta emoción que tengo. Es muy bello. Gracias Colombia”. Ingrid Betancourt