Sin haberlo comido ni bebido, constatamos que el planeta Tierra ha empezado a morir, los daños ecológicos son irreversibles. Estados Unidos sabe con certeza que nuestro mundo está agonizando, que su fin está próximo. Ni el proyecto japonés de construir ciudades submarinas, ni la propuesta de poblar el lecho submarino con bosques de algas, aportan una solución definitiva.
La Administración Nacional de la Aeronáutica y el Espacio (NASA) anunció hace algún tiempo que en el mes de mayo del año 2018 pondrá el primer hombre en el suelo marciano. Para nadie constituye una novedad que el proyecto de colonizar el planeta rojo ha cobrado prioridad en el programa espacial de los estadounidenses.
Por tanto, durante el siglo XXI, es muy probable que numerosos grupos de seres humanos vayan poblando Marte, iniciando la marcianización de los terrícolas.
Pero, lo sorprendente no es esta fascinante empresa extraterrestre, con serlo tanto. Lo que no deja de asombrarnos es la propuesta biotecnológica para crear un ´ser humano´ con las características corporales adecuadas a su nuevo mundo, el cual, por ejemplo, en lugar de piel, luciría una suerte de escamas móviles, capaces de resistir los implacables vientos de aquel gélido medio, y cuya longevidad supere los cuatro siglos.
Ante este alucinante proyecto de nanotecnología, microbiología, ingeniería genética y neuroinformática, no podemos callar que las complejas cuestiones vinculadas al bagaje histórico y cultural que la sociedad humana ha consolidado en todo el tiempo que lleva sobre la tierra, ya no tiene razón de ser.
Constituiría un absurdo que la colonización de Marte no fuera una colonización exclusivamente científica, una colonización de laboratorio. Constituiría un absurdo llevar hacia la nueva cuna de la humanidad los convencionalismos, atavismos, clasicismos, tradicionalismos, en fin, toda la retahíla de miserias con las que nos hemos esclavizado de por vida en sociedad y en soledad. El razonamiento apunta en reconocer un salto cualitativo en la evolución de nuestra especie en esta colosal empresa.
Porque, la verdad es que no logro imaginarme al nuevo domicilio de la humanidad, infectado por el narcoterrorismo y la pasional ineficiencia de los latinoamericanos o por los chantajes y estafas en la internet de los misérrimos africanos o por el reino del hetairismo infantil de los taimados asiáticos.
No logro imaginarme trasladando hacia Marte las deyecciones de Adán y Eva.
*Marco Antezana es presidente de Idetur Corp.
La polarización de los temas críticos
A estas alturas y con el cariz que ha asumido el debate político nacional, el tema de las autonomías ha ingresado en el escenario de la polarización como parte del discurso confrontador de los actores
La amistad con EEUU
Evo Morales está actuando en política exterior como si estuviera en los sindicatos cocaleros, en los que se habla con la rudeza y la tosquedad propias de esos medios. Cuidado que alguien pierda los estribos y le diga cosas que en el país nadie quiso hacerlo
Invierno en el Cono Sur
...muestra de nuevo los efectos perniciosos de la política populista envuelta en un manto de nacionalismo sobre los recursos naturales...
¿La corrupción? Bien, gracias
El paradigma de la conducta humana que asume que ciertos factores influyen directamente en una opinión política y que la conducta final es coherente con dichos factores y opinión, es engañoso.