...muestra de nuevo los efectos perniciosos de la política populista envuelta en un manto de nacionalismo sobre los recursos naturales... Este invierno energético en nuestra región se presenta conflictivo y muy caro. Las temperaturas en descenso ponen en total evidencia la falta de gas para satisfacer la demanda, lo cual a su vez muestra de nuevo los efectos perniciosos de la política populista envuelta en un manto de nacionalismo sobre los recursos naturales, imperante estos últimos años en los dos países productores del área, Argentina y Bolivia.
Argentina parece haber tomado el camino de evitar faltantes de gas natural y cortes de electricidad a cualquier costo. Ha suprimido la exportación de gas a Chile, Bolivia le entrega volúmenes muy lejanos de los acordados y está recibiendo gas licuificado (LNG) en Bahía Blanca. Para electricidad, Brasil le suministra 1 GW (más o menos toda la potencia de Bolivia). La prolongada huelga del sector agrícola está constriñendo la demanda y disimula cualquier déficit. De todas maneras, expertos argentinos como La Peña, Mezzadri y otros mantienen que existe un déficit de más de 20 MMm3/d de gas (¿cifra familiar a la que no hemos podido cumplir verdad?).
Pero, a ´cualquier costo´ tiene un precio muy alto, cuando se trata de corregir errores pasados con medidas de emergencia. Se nos informa que Argentina está pagando en Bahía Blanca $us 17.-/MMBTU por el LNG y por la electricidad de Brasil el estupendo precio de $us 500.-/MWH. Un poco de anestesia a tono con el deportivo espíritu porteño altamente competitivo: Argentina es líder indiscutido en el campeonato mundial de precios de LNG y está a la cabeza de la tabla de posiciones de los países importadores de electricidad.
Para asimilar, estas cifras. El precio que Argentina paga por el LNG es el más alto del mundo ($us 1.- más que en Tokio) y el de electricidad es uno de los más altos de las Américas.
Unas palabras adicionales de consuelo. En Bahía Blanca, al haberse demorado unos pocos meses, se está batiendo los récords mundiales de tiempo para instalar una estación de recepción y regasificación de LNG. Naturalmente que se han debido pasar por alto muchas normas de seguridad, a Chile le está tomando cerca de tres años una instalación en Quintero, a Brasil dos estaciones flotantes (barco que recibe la carga y la regasifica) casi dos años. En el caso argentino, será un navío que lleve una carga inicial y después es anclado como barco regasificador. Atrevida modalidad técnica. Para el bien de todos, ojalá no se tenga que enfrentar algún siniestro.
La premura para adquirir el producto y lo innovadoras que son las instalaciones justifican un precio tan alto del LNG, cuya primera fuente ha sido Trinidad y Tobago. En cuanto a la electricidad, prácticamente toda ella es generada por termoeléctricas brasileñas utilizando combustibles líquidos. Brasil no se puede dar el lujo de exportar hidroelectricidad ni termoelectricidad en base a gas, estando temeroso de falta de lluvias para fines de este año.
Chile quizás demoró en decepcionarse de la provisión argentina pero, ahora, por las limitaciones bolivianas de entrega, debe estar más confortada en no haber sido arrastrada a una negociación de gas por mar. De todas maneras, la falta de gas, casi 20 MMm3/d, ha obligado a las plantas termoeléctricas y a las industrias a volver a los combustibles que utilizaban antes de subir al ´ensueño del gas´. Ese despertar es muy caro si vemos los precios internacionales de los combustibles líquidos: diesel ± $US 160 - /bbl, fuel oil ± 100 $us/bbl. El utilizar estos combustibles en vez del gas, que Argentina no puede entregar, le está costando a Chile cerca de $us 12 millones/día adicionales.
Pero ahí no terminan los problemas. Los precios internacionales del cobre hacen frente adecuado a los precios del petróleo y derivados. ¿Y el consumidor chileno? Está en el proceso de aprobación congresal una ley para establecer subsidios y proteger al consumidor. Debe ser una ley muy interesante porque al fin, hace unas semanas, el financiamiento para concluir la estación regasificadora de Quintero ha sido cerrado. Es un project financing con un consorcio de bancos privados, para los cuales la subvención en la fuente de repago es un anatema, a no ser que se tenga garantía soberana. Garantía del Estado a un proyecto privado en Chile es, a su vez, anatema en su modelo económico. Pero, Quintero debe estar listo el próximo año a como dé lugar.
¿Y nosotros? Declaraciones oficiales informan que la subvención interna por los derivados de hidrocarburos está por alcanzar la suma de $us 500 millones/año. Por otro lado, hemos dejado de ganar al haber suspendido la provisión de gas a Cuiabá y Comgas en Sao Paulo, además de no cumplir nuestro contrato con Argentina. En total, algo más de $us 2 millones/día.
Los gobiernos tienen sus explicaciones. En Argentina, el matrimonio Kirchner tiene un discurso por qué se desincentivó la producción de gas y ahora se lo debe comprar con un precio casi 10 veces más caro que el que reconoce a sus productores. El Gobierno chileno también debe tener explicaciones por dilatar en escoger la alternativa de utilizar LNG y la demora en construir las instalaciones para recibir el producto. Acá, nuevamente, le echaremos la culpa a los gobiernos anteriores que entregaron el sector al actual, lleno de optimismo y planes de expansión, utilizando cifras equivocadas, según se nos informa ahora.
*Carlos Miranda P. es ingeniero petrolero.
La polarización de los temas críticos
A estas alturas y con el cariz que ha asumido el debate político nacional, el tema de las autonomías ha ingresado en el escenario de la polarización como parte del discurso confrontador de los actores
La amistad con EEUU
Evo Morales está actuando en política exterior como si estuviera en los sindicatos cocaleros, en los que se habla con la rudeza y la tosquedad propias de esos medios. Cuidado que alguien pierda los estribos y le diga cosas que en el país nadie quiso hacerlo
Hacia Marte
Sin haberlo comido ni bebido, constatamos que el planeta Tierra ha empezado a morir, los daños ecológicos son irreversibles. Estados Unidos sabe con certeza que nuestro mundo está agonizando, que su fin está próximo.
¿La corrupción? Bien, gracias
El paradigma de la conducta humana que asume que ciertos factores influyen directamente en una opinión política y que la conducta final es coherente con dichos factores y opinión, es engañoso.